Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La Margarita de Lugo es una hierba perenne de tronco leñoso de hasta 40 o 50 cm de alto y carácter achaparrado o rastrero. Tiene las hojas pinnatisectas agrupadas en roseta con pinnas oblongas, irregularmente lobuladas y márgenes revolutos.

Inflorescencias en corimbos simples con capítulos abundantes y frecuentemente agrupados, y de hasta 2 cm. de diámetro. Florece en primavera y fructifica en verano-otoño, hibridándose con Gonospermum fruticosum.

Es un endemismo exclusivo de la región de Anaga, en Tenerife, refugiándose sobre suelos pedregosos, zonas de derrubios y grietas anchas, en territorio potencial de los bosques termófilos y límite inferior de laurisilva, acompañando a otras especies rupícolas como bejeques, rosalitos de Anaga (Pterocephalus virens), cardoncillos, etc. Habita entre los 20 y 800 m. de altura sobre el nivel del mar, limitándose a zonas frescas de la península de Anaga.

Se encuentra amenazada por actividades agrarias, cinegéticas, montañismo, etc.

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Desde el barrio aronero de Túnez sube un camino en dirección a La Hondura con vistas sobre el Valle de San Lorenzo (o Valle del Ahijadero) y el Roque de Jama cerrándolo por el este.

Antes de llegar a La Hondura, subiendo desde Túnez, podemos desviarnos a la derecha siguiendo un sendero que nos acerca al borde del Barranco de Chijas, pudiéndolo atravesar, pasando cerca de la galería subterránea homónima existente en el fondo del angosto tajo, y terminar el recorrido en Valle de San Lorenzo siguiendo una pista de tierra desde el canal y las tanquillas repartidoras de agua.

Posteriormente, si subimos a La Hondura y no decidimos atravesar el barranco, podemos bajar por otro sendero con final también en Túnez, y a poca distancia del inicio del recorrido, cerrando un pequeño circuito senderista.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

Montaña Pelada es un Monumento Natural del litoral de Granadilla de Abona; se trata de un cono volcánico de importancia paisajística y científica, con unos 2.500 metros de circunferencia o de perímetro del deformado y ensanchado cráter, tanto por su origen como por su morfología ya que constituye una estructura geológica singular asociada a procesos de hidrovolcanismo, en el que la infiltración del agua marina en la cámara magmática origina la erupción debido al aumento de la presión del gas cuando el calor del interior de la tierra transforma violentamente el agua en vapor, y normalmente de carácter explosivo debido a la interacción entre un fluido frío como es el agua marina y otro caliente como el fluido magmático, suceso acontecido miles de años atrás.

Estos edificios volcánicos se encuentran cerca de la costa y en sus materiales aparecen fragmentos de rocas intrusivas que salen al exterior arrancadas por la explosión. Además puede observarse una duna fósil junto al mar en la base de la montaña.

A esto se añade la importancia ecológica de albergar buenas muestras de comunidades vegetales costeras (cardón, cardoncillo), psamófilas (habitantes de suelos arenosos) y halófilas (salinas) como el balancón, uva de mar, lecheruela, salado, camellera, aulaga, lechuga de mar, además de arbustos como el balo, tarajal y la tabaiba dulce.

Un pequeño circuito senderista permite ascender al punto más elevado del cráter por la vertiente oeste de la loma, transitando por sustrato rocoso, y seguidamente bordear el cráter, y también bajar a una recóndita playa, bajo un barranquillo, a modo de desagüe del cráter, apreciando el desmantelamiento erosivo de las pequeñas laderas con la presencia de multitud de recovecos y cuevas estratificadas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Es un arbusto de pequeño porte que raramente supera el metro de alto, con ramas semipéndulas y caducifolio.

Hojas trifoliadas de forma obovada o elíptica, entre 2 y 4 cm de largo.

Flores bancas, llamativas, con estípulas sésiles unidas por la base, cáliz glabro y de desarrollo primaveral.

Fructificación abundante pero frecuentemente aniquilada por larvas de insectos.

Habita entre los 200 y 500 m.s.n.m., en las islas occidentales, siendo muy rara en todas ellas, además existe una cita antigua no confirmada en Gran Canaria.

Es una especie acompañante de zonas arbustivas de ambientes termófilos como sabinares y acebuchales de las islas donde habita, siendo vulnerable a las actividades humanas, y por tanto estando sus poblaciones mejor conservadas en lugares abruptos como barrancos y riscos, en suelos pocos desarrollados o en grietas de barrancos semisombríos, y al igual que ocurre en muchas otras especies amenazadas, en situación de refugio frente al pastoreo y roturaciones.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La Mosquera de Tamadaba es un arbusto pequeño parecido a la G. sarcophylla, más erguido, de hasta 80 cm. de alto, muy ramificado, hojas mayores que la G. sarcophylla, y de forma lanceolada, con pedúnculos cortos.

Flores agrupadas en el extremo de las ramas, de color azul pálido con el centro de color azul intenso.

Es un endemismo de Gran Canaria, con un número muy reducido de poblaciones en el Macizo de Tamadaba, sometidas a pastoreo caprino y al coleccionismo por aficionados como principales factores de amenaza, pero su situación rupícola sobre escarpes verticales de difícil acceso le confiere una relativa protección.

Se localiza concretamente en los Riscos de Guayedra entre los 950 y 1.000 m.s.n.m., sobre paredones abruptos y rocosos, dentro del piso bioclimático del pinar canario, acompañada de otras especies como madroños, jaras, tomillos y cerrajas.

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La Mosquera de Tirajana es un arbusto enano y leñoso, de hasta 50 cm. de alto, con ramas péndulas y flexibles, de las que crecen hojas carnosas, de forma obovada, de aproximadamente 2 cm de largo.

Flores azuladas agrupadas en pedúnculos terminales largos, con el centro de la flor de color azul intenso, floreciendo entre junio y septiembre y fructificando poco tiempo después. Se reproduce por semillas y puede hibridarse con la mosquera común (Globularia salicina).

Es un endemismo de Gran Canaria, limitándose a los riscos basálticos de la parte alta de la Caldera de Tirajana, muy rara, habitando un área muy restringida, de la cual se conoce una sola población y con escaso número de individuos, creciendo en su hábitat natural alrededor de los 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Tiene carácter rupícola en paredones con orientación sureste donde frecuentemente rezuma humedad.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Es un arbusto de porte elegante de hasta 2 metros de alto y con el tallo aserrado y las ramas delgadas. Las hojas son ovadas, ásperas, toscamente laciniadas o pinnatifidas con los lóbulos más o menos lineares y ásperos.

Inflorescencias erectas, paniculadas y blancas con los pétalos el doble de largos que el cáliz, florenciendo y fructificando entre abril y junio.

Frutos tetranervados.

Esta especie de col de risco es un endemismo tinerfeño limitado a los barrancos del Valle de Güímar, comprendidos entre Igueste de Candelaria y La Ladera de Güímar, entre los 400 y 800 m.s.n.m.y acompañada de otras especies como bejeques. Crece en acantilados basálticos algo sombríos y con cierta humedad, predominantemente orientados al norte. El área de distribución es bastante localizada, aunque dentro de ella es relativamente frecuente. Su carácter rupícola en lugares de difícil acceso contribuye a su conservación pese a lo cual está catalogada como especie vulnerable según la UICN.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La correguela es un subarbusto o liana leñosa trepadora. Hojas glandulares, de forma oblongo-lanceolada, pubescentes, cubiertas con un denso tomento que les da un color grisáceo.

Inflorescencias axilares formadas por dos o tres flores de color azul pálido.

Se encuentra en Gran Canaria, Tenerife, El Hierro y La Palma. Especie vulnerable según los criterios de la UICN.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La salvia amarilla es una mata arbustiva poco densa de hasta 1.5 metros de alto. Tiene las hojas grandes, verdosas por el haz, tomentosas, de color crema-grisáceo por el envés, de forma ovado-lanceolada y base cordiforme.

Flores ascendentes en el extremo de las ramas que tienen corola blanca y labios amarillentos, con el inferior más largo que el superior, y floreciendo entre abril y julio, fructificando entre mayo y agosto. Se reproduce bien en vivero por semillas, siendo muy rara la observación de plántulas jóvenes en su medio natural.

Tiene interés científico y medicinal (al igual que otras plantas del mismo género), utilizándose en infusiones como anticatarrales y estimulantes del aparato circulatorio.

Es un endemismo exclusivo de Gran Canaria, limitándose al Barranco de La Virgen y de Los Tilos de Moya, entre 600 y 700 metros de altitud, actualmente muy rara y casi extinta en su hábitat natural, conociéndose solo dos localidades donde habita la especie.

Las poblaciones conocidas forman parte del sotobosque de los reductos boscosos del monteverde de la antigua selva de Doramas, perviviendo en bordes inferiores de riscos umbríos y húmedos.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La ruta describe un circuito senderista, de unos 14 km. de longitud, con principio y fin en el caserío de Las Vegas, localizado en el municipio de Granadilla de Abona, pasando, en este orden, por el Barranco Seco, Pino del Rayo, Pino del Guirre, Montaña Tames y Risco del Muerto.

Esta zona antiguamente era importante para la agricultura debido a la mayor abundancia de agua con respecto a otros lugares del sur de la isla. Así mismo pueden observarse viejos hornos de piedra mimetizados con el entorno, eras, casas cueva, refugios pastoriles levantados a base de piedras, canales de agua e incluso un molino, lo que da idea del interés etnográfico del lugar.

Al poco de comenzar a caminar en suave ascenso percibimos como el pinar va invadiendo viejas terrazas y bancales de cultivos abandonados y cubiertos de jable o piedra pómez, material poroso y ligero que retiene la humedad del suelo.

 Al fondo se divisan algunas cumbres del Circo de Las Cañadas, como la Montaña Guajara, Montaña Colorada y el Roque de La Grieta.

Más adelante, la senda perfectamente señalizada e indicada, atraviesa el Barranco de El Seco y continua subiendo hacia la Montaña Tames, transitando cerca del borde oriental de ese tajo en dirección a esa loma, pasando previamente por el Pino del Rayo (o más bien lo que queda de él, un negro tocón resquebrajado y aparentemente fulminado por un rayo) y el Pino del Guirre, un gran y vigoroso ejemplar de pino canario.

Tras superar el repecho más duro y largo de la ruta, mirando hacia las cumbres, el inmenso pinar de Granadilla de Abona se extiende hasta la vertiente sur de la Montaña Guajara. Igualmente los cortados laterales del tramo alto del Barranco del Río, el siguiente tajo que nos encontraríamos si pateamos hacia oriente y próximo a este recorrido, se adivinan bajo la cumbre de la Montaña Colorada.

Una vez dejamos atrás la Montaña Tames y alcanzamos el punto más elevado del pateo, el sendero comienza a descender hacia Las Vegas, pasando al poco tiempo al lado del Risco del Muerto, tal vez el enclave más espectacular de la ruta, un vistoso y alargado acantilado que rompe la continuidad del pinar canario y que aparece señalizado como zona de escalada.

Poco más abajo la mirada se entretiene en el pinar que se desarrolla en el barranquillo que se ahonda bajo el Risco del Muerto.