Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Se trata de una franja de terreno acantilado de gran valor paisajístico que se extiende desde Arure hasta los altos de Epina y que constituye el referente escénico de las poblaciones de Taguluche y Alojera, y posee gran monumentalidad e interés geológico y geomorfológico.

El cortado del Lomo del Carretón, catalogado como Monumento Natural en la red de espacios protegidos de La Gomera, se precipita y salva repentinamente el desnivel existente entre la parte más occidental de la masa forestal del Parque Nacional de Garajonay y la base del acantilado, desde la que se abren hacia la costa occidental gomera, escarpados barrancos como el de Taguluche, Guariñén y del Mono, en Alojera, divididos por recortadas crestas como la del Risco de Heredia y la de Tejeleche, constituyendo todo el espacio un conjunto de singular belleza adornado por esbeltas palmeras, que mayoritariamente formando grupos numerosos colonizan las laderas y cauces de los barrancos.

Su riqueza florística y el hecho de conformar una excelente muestra de hábitats rupícolas y risqueros le confiere además valor científico añadido, ya que contiene también especies amenazas y protegidas como la tabaiba gomera (Euphorbia lambii) y una especie de cardoncillo (Ceropegia ceratophora).

Existe un sendero que discurre por los andenes de una parte del acantilado, que es el camino de Las Correderas, que enlaza Arure con Alojera, y otro que desciende vertiginosamente desde Arure a Taguluche por el Camino de Las Vueltas, bajando por la cara norte del prominente Risco de Heredia, el cual parece retener y aislar, en el espacio y en el tiempo, el pueblo de Taguluche y su suculento y vistoso palmeral en la más asombrosa profundidad insular.

Camino de Las Vueltas y de Las Correderas:

Estas dos sendas parten de Arure. El camino de Las Vueltas baja a Taguluche, tras un descenso vertiginoso al principio por el vertical, escarpado y espigado Risco de Heredia. 

El pueblo costero de Taguluche se encuentra enclaustrado por altivos riscos por todas parte menos por el mar; por la izquierda por el Risco de Heredia, por arriba por los andenes del Lomo del Carretón, y por la derecha por la recortada lomada de Tejeleche, formando todo este conjunto rocoso, con su consiguiente desplome, uno de los paisajes más entrañables de esta isla.

El camino, empedrado al principio, desciende en zig-zag, atravesando una pequeña zona de pinar canario y de almagre. Más abajo suaviza su desnivel y penetra en un extenso palmeral que se fusiona con las, un tanto desperdigadas casas que dan nombre a este pueblo, limitado, más que ningún otro, por las verticales laderas que lo encierran. Se puede regresar a Arure por otro sendero, salvando el descomunal desnivel existente entre ambos pueblos, camino que sigue prácticamente una línea recta pendiente arriba, por lo que resulta bastante fatigoso. Este camino enlaza directamente con el Camino de Las Correderas, tramo que une Arure con Alojera, localidad ubicada al noroeste de la isla. 

Este trayecto de Las Correderas discurre por los andenes del Lomo del Carretón, conjunto geológico que destaca por los precipicios y laderas que se turnan a la hora de salvar el desnivel existente entre la alta meseta insular del bosque de El Cedro y la costa. En la parte alta se distinguen pinos y manchones de fayal-brezal. En las laderas, se desarrollan palmerales, pinares, tabaibales, etc..y en los cortados que fusionan los andenes a distinto nivel, solo cabe la existencia de plantas rupícolas, amantes de los riscos y del abismo.

Al principio, el camino desciende suavemente, recorriendo una parte de la longitud de estos andenes de Alojera, permitiendo el Barranco de Guariñén lanzar la mirada a lo largo de su corta longitud hasta el mar. Más allá, se percibe la recóndita costa de Tazo, en el lugar más aislado de esta isla. Cuando tenemos a la vista Alojera, el camino desciende de manera más pronunciada, primero a la carretera, y luego hasta el pueblo.

 

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La Fortaleza de Chipude es un accidente geográfico de la isla de La Gomera, ubicado en la zona de Chipude en el municipio de Vallehermoso. “Fortaleza” es el nombre que reciben determinadas montañas, de paredes rocosas y cima más o menos plana, asemejadas a un baluarte.

La montaña tiene un origen intrusivo, sin derramamiento de materiales, de traquiandesita, naturaleza ácida y gran viscosidad del magma, lo que le confiere su característica morfología, siendo además una de las más llamativas de Canarias. Alcanza una altitud de 1.243 m.s.n.m., y su diámetro es de 300 metros.

La Fortaleza es un domo de notable valor científico y singularidad, con gran interés geológico por su origen y morfología, constituye además un hito paisajístico referente del territorio donde se encuentra. Sus paredes albergan una buena representación de hábitats rupícolas, provistos de una alta biodiversidad endémica, con muchos elementos amenazados y protegidos como una especie de siempreviva (Limonium redivivum) y otra de cabezón (Cheirotophus satarataënsis)

El único acceso a ella es un estrecho y empinado paso por la cara norte que puede ser fácilmente superado.

Se han hallado numerosos yacimientos arqueológicos precoloniales en la cima. En 1874 Juan Bethencourt Alfonso estudió varias estructuras de piedra e interpretó la fortaleza como una “montaña sagrada”, interpretación a la que se sumó René Verneau. En 1973 el Departamento de Arqueología de la Universidad de La Laguna realizó una excavación y estudio del yacimiento. Para Manuel Pellicer Catalán la mayoría de las construcciones eran meras cabañas pastoriles, interpretando la fortaleza como un asentamiento estacional. En 1994 Juan Francisco Navarro Mederos identifica tanto estructuras habitacionales (cabañas), como goros y otras construcciones dedicadas a rituales religiosos.

Forma parte de la red de Espacios Naturales de La Gomera, catalogado como Monumento Natural.

Esta pequeña excursión, si se comienza en Pavón, permite ascender a esta distinguible atalaya desde la que se domina el suroeste de La Gomera. El camino asciende sin problemas por la ladera norte hasta la base de la pared rocosa que forma el borde de la montaña. Una vez bajo la pared hay que trepar un poco siguiendo la continuación imaginaria del sendero. La cima es llana, existiendo curiosos amontonamientos de piedras que principalmente forman tagorores y dibujan espirales, no en vano se trata de un lugar de rituales de los pobladores prehispánicos de esta isla.

Al este de la montaña se profundiza el Barranco de Erque, que desde poco más arriba avanza hasta la costa suroeste, y cuya desembocadura se halla en la Playa de La Rajita, cerca de la población de La Dama, inmersa en invernaderos y cultivos mayoritariamente de plataneras. Hacia el oeste se distinguen los cortados cimeros del Barranco de Valle Gran Rey.