Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Arbustillo achaparrado de entre 10 y 30 cm. de altura, ramas terminando en espinas y con claras adaptaciones a las condiciones desérticas, con hojas linearifiliformes, pubescentes o pelosas al tacto, pequeñas, espatuladas, de borde entero y grises. 

Flores normalmente solitarias, corola campanulada, blancas o rosa pálido, floreciendo y fructificando durante el invierno y primavera, desde enero a junio, siendo habitual encontrar simultáneamente flores y frutos maduros.

Habita en zonas costeras cubiertas de arenas calcáreas barridas por el viento, creciendo también sobre sustrato arcilloso o de piroclastos cementados, pero siempre ricos en carbonato cálcico.

Es una especie endémica de las islas de Gran Canaria (región sureste entre Tufia y la desembocadura del Barranco de Tirajana) y Fuerteventura (muy rara en Jandía), desarrollándose siempre por debajo de los 50 m. sobre el mar.

El Chaparro se encuentra amenazado de extinción debido al uso turístico y residencial de los lugares costeros donde habita, a pesar de lo cual en Gran Canaria se concentran las poblaciones más numerosas.

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