Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La salvia amarilla es una mata arbustiva poco densa de hasta 1.5 metros de alto. Tiene las hojas grandes, verdosas por el haz, tomentosas, de color crema-grisáceo por el envés, de forma ovado-lanceolada y base cordiforme.

Flores ascendentes en el extremo de las ramas que tienen corola blanca y labios amarillentos, con el inferior más largo que el superior, y floreciendo entre abril y julio, fructificando entre mayo y agosto. Se reproduce bien en vivero por semillas, siendo muy rara la observación de plántulas jóvenes en su medio natural.

Tiene interés científico y medicinal (al igual que otras plantas del mismo género), utilizándose en infusiones como anticatarrales y estimulantes del aparato circulatorio.

Es un endemismo exclusivo de Gran Canaria, limitándose al Barranco de La Virgen y de Los Tilos de Moya, entre 600 y 700 metros de altitud, actualmente muy rara y casi extinta en su hábitat natural, conociéndose solo dos localidades donde habita la especie.

Las poblaciones conocidas forman parte del sotobosque de los reductos boscosos del monteverde de la antigua selva de Doramas, perviviendo en bordes inferiores de riscos umbríos y húmedos.