Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

Arbusto de hasta 1.5 metros de alto con grandes rosetas elevadas de hojas estipuladas y compuestas imparipinnadas, las hojuelas con un número variable entre 7 y 11, brillantes por el haz y de bordes dentados, cortamente pecioladas y de forma estrechamente ovada.

Inflorescencias suberectas con pequeñas flores rojizas, floreciendo entre marzo y mayo, fructificando entre mayo y julio, y reproduciéndose con facilidad por semillas y esquejes.

Fruto subgloboso, pequeño de unos 4 mm. de diámetro.

Es una especie exclusiva de Gran Canaria, donde además es muy rara (se estima que quizá no llegue al centenar de individuos la población natural) y creciendo en una extensión bastante limitada, en los Riscos de Tirajana y al oeste de La Culata, alrededor de los 1.600 metros de altitud, con marcado carácter rupícola en laderas rocosas y sobre riscos, dentro del piso bioclimático del pinar canario y acompañada de especies como la margarita plateada, bejeque rosado, escobón, mosquera de Tirajana y retama amarilla.

Anuncios

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Arbusto denso y muy ramificado con hojas enteras, subglabras y bordes doblemente aserrados.

Flores pequeñas, dispuestas en espigas terminales o axilares que sobresalen del resto de la planta, con los sépalos redondeados y corola con 4 0 5 lóbulos de color rojo oscuro a morado.

Frutos en forma de cápsula más o menos ovoides, abriéndose generalmente por 2 valvas o poros, conteniendo muchas semillas diminutas.

Habita en Las Cañadas del Teide, muy común localmente y característica de la zona subalpina de La Fortaleza, Llano de Ucanca, Los Roques, El Portillo, Dorsal de Pedro Gil, pudiendo invadir pinares y zonas más bajas de la isla, normalmente entre los 1.600 y 2.400 m.s.n.m

En la Palma es más esporádica en pinares de Garafía y de Cumbre Vieja.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La cresta de gallo del pinar (Isoplexis isabelliana) es una especie vegetal endémica de Gran Canaria, muy rara con escasas poblaciones aisladas y dispersas por la zona central y noroccidental de la isla, en los dominios del pinar y en peligro de extinción por lo que se encuentra incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, precisando de un plan de recuperación.

Se trata de una especie asociada al pinar canario, habitando entre los 600 y 1.600 m. de altitud, prefiriendo zonas cálidas, en áreas de elevada pendiente con suelo escaso y pedregoso, como Cazadores, Hoyas del Gamonal y Camareta, Cueva Grande, Llanos de La Pez, Riscos de Pino Gordo, Riscos de Tenteniguada, Riscos de Guayedra y Tirma. 

El hecho de tener poblaciones dispersas aunque escasas se puede interpretar como una reliquia botánica de una vegetación más abundante en tiempos pasados.  Es un arbusto de hasta 80 cm. de alto, ramificado con las hojas brotando de los extremos de las ramas, de forma estrechamente lanceolada, más o menos brillantes y con bordes aserrados.

Inflorescencias densas, formando racimos terminales y erectos, con flores de color rojizo oscuro y naranja que florecen de mayo a junio.

Frutos en forma de cápsula marrón que se abre con el calor veraniego, dispersando multitud de diminutas semillas.

Asimismo, es una planta de gran interés científico debido a su biología reproductiva, ya que los agentes en su sistema de polinización son los pequeños pájaros que comparten su hábitat, sobre todo el hornero o mosquitero canario (Phylloscopus collybita canariensis), el herrerillo común (Parus caeruleus teneriffae) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla obscura), atraídos por el abundante néctar de estas flores para completar su dieta.

Las crestas de gallo son utilizadas en la medicina popular por su poder anestésico en procesos odontológicos, para la diabetes y como cardiotónico.