Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La correguela es un subarbusto o liana leñosa trepadora. Hojas glandulares, de forma oblongo-lanceolada, pubescentes, cubiertas con un denso tomento que les da un color grisáceo.

Inflorescencias axilares formadas por dos o tres flores de color azul pálido.

Se encuentra en Gran Canaria, Tenerife, El Hierro y La Palma. Especie vulnerable según los criterios de la UICN.

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VIÑÁTIGO (PERSEA INDICA)

16 noviembre, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El Viñátigo (Persea indica) es un endemismo macaronésico perteneciente a la familia de las lauráceas. Este árbol puede superar los 20 metros de altura, de copa amplia, siempre verde, densa y ramificada. Su tronco es más o menos recto y robusto, con la corteza agrietada en los ejemplares adultos y de color gris oscuro.

Las hojas son grandes, dispuestas alternamente alrededor de las ramas, de hasta 15 cm. de largo, de forma lanceolada, agudas u obtusas, de borde entero y de color verde tierno (comparadas con otras especies de laurisilva), algo blanquecinas en el envés. Cuando envejecen las hojas adquieren una característica tonalidad rojiza antes de caer del árbol.

Las flores son amarillentas, hermafroditas, dispuestas en pequeños racimos en torno a las ramas.

Los frutos son de forma elipsoide de unos 2 cm. de largo, de color negro-azulado al madurar, normalmente agrupados. Los frutos son muy apetecidos, al igual que los de otras lauráceas, por las aves, especialmente las palomas turqué y rabiche.

Este árbol forma parte de los bosques de laurisilva poco alterados. Es una especie que requiere suelos profundos y constante humedad edáfica, por lo que prefiere los valles y vaguadas más húmedas de los bosques de laurisilva, donde puede llegar a ser localmente frecuente.

También puede encontrarse de forma testimonial en cauces de barrancos con arroyos permanentes fuera de la zona del monteverde, hallándose su óptimo desarrollo entre los 500 y 900 metros de altura sobre el nivel del mar.

Se distribuye por todas las islas excepto Fuerteventura y Lanzarote

ACEBUCHE (OLEA CERASSIFORMIS)

10 noviembre, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Tradicionalmente las poblaciones de acebuche presentes en Canarias se venían considerando como la especie Olea europaea ssp cerasiformis descrita para Madeira, pero tras un reciente estudio genético se concluyo que las poblaciones de Madeira y Canarias estaban lo suficientemente separadas genéticamente como para ser separadas en distintas subespecies, por tanto los acebuches canarios pasan a denominarse Olea cerassiformis.

El acebuche u olivillo (Olea cerassiformis) es una especie endémica canaria que pertenece a la familia de las oleáceas, pariente silvestre del olivo que se cultiva para la producción de aceite y aceitunas.

Es un árbol que puede alcanzar los 5 o 6 metros de altura, siendo frecuente como arbusto. El tronco es más o menos liso y muy ramificado desde la base, con la corteza de color grisácea. La copa es globosa, tupida, adquiriendo una tonalidad verde pálido.

Las hojas son opuestas, simples, de borde entero, de forma linear-lanceolada, color verde brillante por el haz, escamoso-blancas por el envés, de hasta 8 cm. de largo, duras al tacto y con el nervio principal bien marcado.

Flores hermafroditas, de color blanco-amarillento, pequeñas, agrupadas en panículas axilares y muy abundantes.

Fruto de forma elipsoide, carnoso, como pequeñas aceitunas o drupa, conteniendo una semilla, de color negruzco en la madurez y de aproximadamente 1 cm. de longitud.

Este arbolillo forma parte de los bosques termófilos de las zonas bajas, localmente abundante en riscos y barrancos con cierta humedad en las fachadas orientadas al norte, noroeste y noreste, encontrándose habitualmente entre los 100 y 600 metros de altitud sobre el nivel del mar, de distribución más restringida y local en las vertientes sur de las islas, al igual que ocurre con otros árboles de ambientes termófilos. En ocasiones, al igual que ocurre con los sabinares y palmerales, este árbol forma bosques monoespecíficos en los que es la especie arbórea dominante.

Se distribuye por todas las islas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El barbusano (Apollonias barbujana) es un árbol perenne que puede alcanzar los 25 metros de altura.

El tronco, en los ejemplares adultos, es de color pardo sucio, cuya corteza se va cuarteando en placas grandes a medida que envejece.

Las hojas son duras, enteras, alternas, de color verde oscuro, brillantes, de forma anchamente lanceoladas a ovadas, bordes algo revolutos y a menudo tienen unos abultamientos conocidos como “agallas” que producto de la picadura de ciertos insectos. Los brotes tiernos de las hojas son rojizos.

Las flores son hermafroditas, de color amarillento pálido, agrupadas en racimos junto a las hojas y pequeñas.

Frutos ovoides de hasta 1.5 cm. de longitud de color negruzco o violáceo cuando maduran.

El barbusano es un endemismo macaronésico que habita en Canarias en todas las islas excepto Lanzarote y Fuerteventura. Su hábitat son los bosques de laurisilva, especialmente en la franja inferior de los mismos donde puede llegar a ser frecuente localmente, o en sus zonas más secas y soleadas de transición a ambientes termófilos.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El sauce o sao (Salix canariensis) es un endemismo macaronésico perteneciente a la familia de las salicáceas.

Es un árbol pequeño o arbusto robusto de hasta 10 metros de altura, caducifolio. El tronco tiene una corteza lisa, de color grisáceo, ramificado y de copa abierta.

Hojas simples de forma oblonga a lanceolada, dispuestas alternamente sobre las ramas, de borde entero o ligeramente crenado (algo irregular), pubescentes (algodonosas) por el envés, de hasta 18 cm. de largo por 5-6 cm. de ancho y de color verde tierno y blandas al tacto.

Flores dioicas, existiendo árboles masculinos y árboles femeninos, agrupadas en amentos erguidos y cilíndricos de entre 5 y 10 cm. de longitud, a modo de espigas péndulas con pequeñas flores de color amarillento las masculinas.

Los frutos son pequeños, agrupados en la misma disposición que las flores, cada fruto con forma de cápsula bivalva que desprenden muchas semillas y provistas de apéndices plumosos que les ayuda a dispersarse con el viento.

El sauce canario está ligado a lugares con presencia continua de agua, como en los márgenes de arroyos permanentes de los cauces de los barrancos, tanto de las fachadas norte como de la sur, de las islas por donde se distribuye, también en nacientes naturales en bosques de laurisilva aprovechando la lluvia horizontal de la zona de brumas o en cotas más bajas si hay suficiente humedad edáfica.

Se reparte por Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, El Hierro y La Palma.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El delfino (Pleiomeris canariensis) es un endemismo exclusivo de las islas canarias perteneciente a la familia de mirsináceas.

Se trata de un pequeño árbol perenne que puede alcanzar entre los 4 y 6 metros de altura. El tronco es recto con la corteza lisa y blanquecina. La ramificación es abundante.

Las hojas son grandes, con el nervio principal prominente, normalmente de entre 15 y 20 cm. de largo por 7-9 cm. de ancho, coriáceas, alternas, duras, brillantes, normalmente agrupadas al final de las ramas, con el borde entero y algo revoluto, de forma elíptica, ovalada u oblonga y de ápice obtuso o redondeado.

Las flores están dispuestas sobre las ramas, son pequeñas, numerosas y de color pálido.

La fructificación es cuantiosa en forma de frutos globosos o aplanados por el ápice, de entre 5 y 7 mm. de ancho, de color morado en la madurez.

Este árbol se encuentra en las comunidades marginales del monteverde, unas veces en su límite inferior en las zonas de transición a los restos termófilos, y otras veces en lugares más o menos aclarados y soleados de los bosques de laurisilva o en escarpes cercanos, barrancos, etc, entre los 200 y 900 metros de altura sobre el nivel del mar. En todo caso se trata de una especie rara con poblaciones muy locales que hace que se encuentre amenazada. Se distribuye en Tenerife y Gran Canaria, y tal vez en La Palma.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

El alhelí del Teide (Erysimum scoparium) es un arbusto pequeño y compacto con tallos erectos, muy ramificado desde la base. Tiene las hojas lineares o lineari-lanceoladas, pubescentes, con los pelos medifijos y con los bordes de las hojas enteros o ligeramente dentados.

 

Flores pediceladas, agrupadas en los extremos, de color malva. Fruto una silícua erecta que se abre portando las semillas en hileras.

 

Especie presente, localmente abundante, en la zona de cumbres de Gran Canaria (var.lindeyi), de Tenerife y de La Palma.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

Arbusto pequeño muy ramificado, de hojas compuestas con tomento patente, imparipinnadas, foliolos pequeños con bordes dentados y de color verde brillante por el haz y apagado por el envés.

Planta monoica, flores masculinas y femeninas separadas en la misma inflorescencia, floreciendo en primavera y fructificando en verano.

Frutos aplanados, de forma subglobosa.

El rosal del guanche es una planta endémica de las cumbres de Tenerife y La Palma, en alto grado de amenaza debido al bajo número de ejemplares en ambas islas, a causa principalmente de la predación que sufren por parte de herbívoros introducidos, como muflones y arruís, además de ser objeto de coleccionistas y floristas.

Habita por encima de los 1.800 m.s.n.m., participando de las comunidades arbustivas rupícolas, probablemente como refugio a la antigua depredación por parte del ganado caprino, en el sector suroccidental del parque nacional de Las Cañadas del Teide y cumbres noroccidentales de la Caldera de Taburiente.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Planta perenne con tronco leñoso y con abundantes restos de peciolos escuamiformes, ramas pubescentes, muy surcadas. Hojas basales unipinnadas, segmentos de ovados a rotundos, toscamente dentados, blanco-pubescentes.

Inflorescencia umbeliforme de color blanco.

Fruto subglobular, velloso-aterciopelado al tacto.

El perejil de cumbre es un endemismo botánico de la zona subalpina de las Cañadas del Teide en Tenerife y de las cumbres de la Caldera de Taburiente en La Palma, localmente abundante entre los 1.900 y 2.500 m. de altura aproximadamente, habitando preferentemente zonas rocosas, grietas de riscos y laderas pedregosas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Arbusto denso y muy ramificado con hojas enteras, subglabras y bordes doblemente aserrados.

Flores pequeñas, dispuestas en espigas terminales o axilares que sobresalen del resto de la planta, con los sépalos redondeados y corola con 4 0 5 lóbulos de color rojo oscuro a morado.

Frutos en forma de cápsula más o menos ovoides, abriéndose generalmente por 2 valvas o poros, conteniendo muchas semillas diminutas.

Habita en Las Cañadas del Teide, muy común localmente y característica de la zona subalpina de La Fortaleza, Llano de Ucanca, Los Roques, El Portillo, Dorsal de Pedro Gil, pudiendo invadir pinares y zonas más bajas de la isla, normalmente entre los 1.600 y 2.400 m.s.n.m

En la Palma es más esporádica en pinares de Garafía y de Cumbre Vieja.