Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Planta rupícola colgante o rastrera, de base leñosa. Hojuelas lineares, de 10 a 18 mm. de largo con pelos sedosos y de color verde pálido.

Floración abundante de color rojo encendido, con arista de pico largo y pétalos alados.

Es un endemismo tinerfeño muy raro, localizado y puntual en zonas concretas de los pinares del sur y norte de la isla, entre los 1.500 y 2.000 m.s.n.m.

Se creyó extinta en su medio natural hasta que en 1951 Ceballos y Ortuño recogen una cita de Santa Úrsula. Anteriormente solo se conocía en el Barranco de Tamadaya (Arico) y en La Florida (La Orotava), aunque más recientemente se han encontrado nuevos ejemplares en el pinar de Vilaflor y en el Barranco del Río.

La planta se encuentra cultivada en muchos jardines como tapizante ornamental.

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Texto de Salvador González Escovar.

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Este es uno de los pateos más espectaculares del norte de Tenerife, debido a las maravillosas vistas desde lo alto del Valle de La Orotava, de la vertiginosa vertiente norte de la Cordillera Dorsal de Pedro Gil, culminando la extasiante panorámica en el Teide, más allá de la uniforme Ladera de Tigaiga.

Esta vereda forma parte del sendero de Gran Recorrido GR 131, que enlaza el sur con el norte de la isla.

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El recorrido comienza en la zona recreativa de La Caldera, por encima de Aguamansa, en pleno Valle de La Orotava. Al principio hay que seguir las indicaciones del peregrino “Camino a Candelaria”, por lo que hay que ascender en dirección a la Montaña de La Crucita, situada en lo alto de Dorsal de Pedro Gil. Por supuesto en este pateo no hay que ganar esa considerable altura que separa el norte del sur de la isla, sino desviarse a la izquierda mediante el cartel que indica a “la Casa del Topo”, después de subir por un espeso bosque de pinar mixto con brezos, fayas, follaos… “adornado” con eucaliptos dispersos.

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Después del desvío, nos adentramos en la auténtica y espectacular zona risquera que nos acompañará hasta el final y que vertiginosamente se derrumban por la vertiente norte de la Dorsal de Pedro Gil, pasando por encima de los estriados Riscos de Los Órganos, ganando altura paulatinamente, pero de manera más sosegada que la primera subida decidida del pateo. Según avanzamos por el sendero, en algunos tramos esculpido en la roca, vamos atravesando progresivamente los enfilados, angostos y vertiginosos barrancos como el del Pasito Malo (algunos pasos del sendero caen sobre el abismo existiendo cables de seguridad enclavados en la pared), del Guanchijo, de Jilargo, de Las Madroñeras, de las Madres del Agua y del Infierno, siendo este el último y el más vistoso de todo el tramo, hundido entre el Lomo del Topo y el Lomo de La Resbala, cerca de la parte alta de la Ladera de Santa Úrsula, prominente escalón montañoso que cierra el Valle de La Orotava por oriente. Los Roques Blancos son unos distintivos riscos que afloran en medio del pinar, cerca del final de este inolvidable sendero, tramo que finaliza en la pista forestal que sube por la Ladera de Santa Úrsula, la cual comunica con la carretera dorsal de La Esperanza a Izaña a la altura de la Montaña de Joco.

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Entre barranco y barranco, convulsos y espigados riscos hacen elevar la mirada al cielo, como la agrupación formada por los Roques Guanchijo, del Goliete y Jilargo, mientras el amesetado Lomo del Topo queda más adelante y a menor altura del sendero, entre el Barranco de las Madres del Agua y el Barranco del Infierno.

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Los grandiosos y verticales farallones cobijan una variada flora rupícola, como bejeques, bejequillos, cerrajas, chaorras, coles de risco, flores de mayo, moralitos, morgallones, patas de gallo, zanahorias silvestres, bencomias,… además de otras propias del pinar como corazoncillos, poleos, tajinastes, escobones, jaras, retamas y codesos.

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Este tramo del sendero de Gran Recorrido (GR 131) discurre entre El Portillo, en Las Cañadas del Teide y la zona recreativa de la Caldera de Aguamansa, dentro del Valle de La Orotava.

 

10403410_755885867810434_6548583132787422761_nAl principio, desde el cruce de carreteras de El Portillo, el camino desciende junto a la falda oeste de la Montaña de Guamaso, siguiendo paralelo a un barranquillo que nos separa de esa montaña. El GR 131 se cruza con el corto sendero nº 14 del parque nacional, el cual rodea la Montaña de Guamaso, con posibilidad de un ascenso fácil a su cima, disfrutándose de esa manera de buenas vistas del Valle de La Orotava, de las cumbres de Izaña, de la Ladera de Tigaiga, de la Cordillera Dorsal de Pedro Gil, y de por supuesto, el Teide, formando un impresionante panorama visual 360º a la redonda.

 

10420165_755886724477015_8899731965528364857_nSiguiendo el GR 131, pronto nos adentramos en el denso pinar, que nos acompañará hasta el final del recorrido senderista, cruzando (bajo ella) la carretera de La Orotava a Las Cañadas poco más abajo y descendiendo por los inmensos pinares (a medida que descendemos el pinar se enriquece con otras especies de porte arbustivo como brezos y fayas, formando el pinar mixto) que tapizan el valle, mientras cruzamos multitud de pistas forestales que forman una auténtica red dentro del valle, hasta el punto final de la Caldera de Aguamansa.