Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El cardón de Jandía es un arbusto suculento, cactiforme, de hasta 80 cm. de alto, a menudo densamente ramificado. Tallos de color gris en la base, alternando con el verde en la parte terminal, con entre  8 y 14 nervaduras acanaladas y espinas erectas, grises, apareadas, rectas, de hasta 2 o 3 cm. de largo y un copete de espinas rojizas en el ápice de los tallos que muestra el crecimiento de los mismos.

Flores pequeñas de color verde-rojizo, desarrollándose en el extremo de los tallos y floreciendo a finales de primavera o verano.

Frutos en forma de pequeñas cápsulas marrón-rojizas, con buena producción de semillas aunque son parasitadas por un coleóptero. La germinación “in vitro” en condiciones normales llega hasta el 80%

Como su nombre indica se trata de un endemismo local de Fuerteventura, limitándose exclusivamente a la región de Jandía, entre Morro Jable y el Faro de Jandía, donde existen no más de media docena de localidades en las que habita este cardón, y en alturas comprendidas entre los 50 y 150 m.s.n.m.

Crece en zonas rocosas, laderas de derrubios y de arenas volcánicas en zonas costeras y áridas propias del cardonal-tabaibal.

Las escasas poblaciones de esta especie se encuentran amenazadas debido al desarrollo turístico de la zona donde habita, al tráfico rodado fuera de las pistas de tierra y al expolio por parte de coleccionistas, razones por las cuales es una planta muy rara y en peligro de extinción.

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