TARAJAL (TAMARIX CANARIENSIS).

15 diciembre, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

El tarajal (Tamarix canariensis) pertenece a la familia de las tamaricáceas.

El tronco es densamente ramificado, pudiendo alcanzar los 5 o 6 metros de altura, con la corteza agrietada, de color marrón-rojizo.

Hojas pequeñas, alternas, escuamiformes, imbricadas, con el ápice agudo, de 1 a 3 mm. de largo.

Flores hermafroditas, pequeñas, pediceladas, blancas o rosadas, agrupadas en racimos delgados y alargados de entre 3 y 6 cm. de longitud.

El fruto es una cápsula trivalva que contiene numerosas semillas con pelos largos.

Es una especie que abunda localmente en regiones costeras, dunas y zonas secas rocosas cercanas al mar, hasta los 400 m.s.n.m. en todo el archipiélago canario, no siendo exclusivo de Canarias, ya que también habita en la región mediterránea occidental.

Tiene interés en cuanto al uso ornamental, forraje, linderos, además de su apreciada madera para carpintería.

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El cardón de Jandía es un arbusto suculento, cactiforme, de hasta 80 cm. de alto, a menudo densamente ramificado. Tallos de color gris en la base, alternando con el verde en la parte terminal, con entre  8 y 14 nervaduras acanaladas y espinas erectas, grises, apareadas, rectas, de hasta 2 o 3 cm. de largo y un copete de espinas rojizas en el ápice de los tallos que muestra el crecimiento de los mismos.

Flores pequeñas de color verde-rojizo, desarrollándose en el extremo de los tallos y floreciendo a finales de primavera o verano.

Frutos en forma de pequeñas cápsulas marrón-rojizas, con buena producción de semillas aunque son parasitadas por un coleóptero. La germinación “in vitro” en condiciones normales llega hasta el 80%

Como su nombre indica se trata de un endemismo local de Fuerteventura, limitándose exclusivamente a la región de Jandía, entre Morro Jable y el Faro de Jandía, donde existen no más de media docena de localidades en las que habita este cardón, y en alturas comprendidas entre los 50 y 150 m.s.n.m.

Crece en zonas rocosas, laderas de derrubios y de arenas volcánicas en zonas costeras y áridas propias del cardonal-tabaibal.

Las escasas poblaciones de esta especie se encuentran amenazadas debido al desarrollo turístico de la zona donde habita, al tráfico rodado fuera de las pistas de tierra y al expolio por parte de coleccionistas, razones por las cuales es una planta muy rara y en peligro de extinción.

ACEBUCHE (OLEA CERASSIFORMIS)

10 noviembre, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Tradicionalmente las poblaciones de acebuche presentes en Canarias se venían considerando como la especie Olea europaea ssp cerasiformis descrita para Madeira, pero tras un reciente estudio genético se concluyo que las poblaciones de Madeira y Canarias estaban lo suficientemente separadas genéticamente como para ser separadas en distintas subespecies, por tanto los acebuches canarios pasan a denominarse Olea cerassiformis.

El acebuche u olivillo (Olea cerassiformis) es una especie endémica canaria que pertenece a la familia de las oleáceas, pariente silvestre del olivo que se cultiva para la producción de aceite y aceitunas.

Es un árbol que puede alcanzar los 5 o 6 metros de altura, siendo frecuente como arbusto. El tronco es más o menos liso y muy ramificado desde la base, con la corteza de color grisácea. La copa es globosa, tupida, adquiriendo una tonalidad verde pálido.

Las hojas son opuestas, simples, de borde entero, de forma linear-lanceolada, color verde brillante por el haz, escamoso-blancas por el envés, de hasta 8 cm. de largo, duras al tacto y con el nervio principal bien marcado.

Flores hermafroditas, de color blanco-amarillento, pequeñas, agrupadas en panículas axilares y muy abundantes.

Fruto de forma elipsoide, carnoso, como pequeñas aceitunas o drupa, conteniendo una semilla, de color negruzco en la madurez y de aproximadamente 1 cm. de longitud.

Este arbolillo forma parte de los bosques termófilos de las zonas bajas, localmente abundante en riscos y barrancos con cierta humedad en las fachadas orientadas al norte, noroeste y noreste, encontrándose habitualmente entre los 100 y 600 metros de altitud sobre el nivel del mar, de distribución más restringida y local en las vertientes sur de las islas, al igual que ocurre con otros árboles de ambientes termófilos. En ocasiones, al igual que ocurre con los sabinares y palmerales, este árbol forma bosques monoespecíficos en los que es la especie arbórea dominante.

Se distribuye por todas las islas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Arbustillo achaparrado de entre 10 y 30 cm. de altura, ramas terminando en espinas y con claras adaptaciones a las condiciones desérticas, con hojas linearifiliformes, pubescentes o pelosas al tacto, pequeñas, espatuladas, de borde entero y grises. 

Flores normalmente solitarias, corola campanulada, blancas o rosa pálido, floreciendo y fructificando durante el invierno y primavera, desde enero a junio, siendo habitual encontrar simultáneamente flores y frutos maduros.

Habita en zonas costeras cubiertas de arenas calcáreas barridas por el viento, creciendo también sobre sustrato arcilloso o de piroclastos cementados, pero siempre ricos en carbonato cálcico.

Es una especie endémica de las islas de Gran Canaria (región sureste entre Tufia y la desembocadura del Barranco de Tirajana) y Fuerteventura (muy rara en Jandía), desarrollándose siempre por debajo de los 50 m. sobre el mar.

El Chaparro se encuentra amenazado de extinción debido al uso turístico y residencial de los lugares costeros donde habita, a pesar de lo cual en Gran Canaria se concentran las poblaciones más numerosas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

El Marmulán (Sideroxilon canariensis) es un árbol pequeño perteneciente a la familia de las Sapotaceae, pudiendo alcanzar hasta los 8 metros de altura en condiciones favorables de suelo y humedad.

El tronco es delgado, erecto, de corteza algo rugosa y de color marrón claro. Tiene un follaje siempre verde, copa estrecha formada por unas ramas también erectas.

Las hojas son de borde entero, normalmente dispuestas formando ramilletes densos en el extremo de las ramas, hojas pecioladas, gruesas, coriáceas, de forma ovalada, con el ápice redondeado, obtuso a retuso, presentando una nerviación reticulada y nervio central bien marcado, y de hasta 11 cm. de largo (+ 1.5-2 cm. de peciolo) por 3-4 cm de ancho en las condiciones más favorables.

Las flores son pequeñas, aglomeradas en las axilas de las hojas, pediceladas, blanquecinas, con la corola pentalobulada con un tubo corto y los estambres algo más largo que la corola y 5 con sépalos sobrepuestos por los bordes.

El fruto es una baya de forma ovoide, carnosa, monosperma, de color negro-violáceo en la madurez, de aproximadamente 1 cm. De largo presentando una espina terminal.

Este arbolillo forma parte de los bosques termófilos, habitando entre los 300 y 600 m.s.n.m. en las vertientes norte, y entre los 400 y 700 m. en las vertientes sur de las islas donde sobrevive (La Palma, La Gomera, El Hierro, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura), encontrándose de forma localizada, con poblaciones escasas en barrancos y riscos innacesibles, a salvo de la presión antrópica y por parte del ganado asilvestrado. La dificultad de su reproducción natural por semillas también contribuye a su rareza.