PICO DE LA BANDERA

11 noviembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

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El circuito pateado comienza en los Llanos del Mimbre, en lo alto del Macizo de Tamadaba, desde aquí se desciende al Barranco del Palmar, uno de los barranquillos laterales del Barranco del Risco, para lo cual en un primer tramo se sigue el camino que va a Faneque desde la casa forestal de Tamadaba, desviándonos hacia la vertiente del Barranco del Risco antes de llegar a las estribaciones de ese puntero roque.

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La senda desciende por la vertiente norte de ese espectacular y amplio valle hasta cruzar el Barranco del Palmar, luego se sube por Los Morrillos, pasando por esos pintorescos y desgastados roques que afloran entre el pinar, ascendiendo hasta la Degollada de Las Lajas, con espectaculares vistas en todo este recorrido del Barranco del Risco, de los extensos pinares que tapizan su tramo medio y alto, de la cresta que se recorta hasta la montaña Altavista y de la espectacular caída que sucumbe bajo el Roque Faneque.

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Al llegar a la Degollada de Las Lajas, cruzamos la carretera que circunvala Tamadaba, seguimos subiendo hasta la cumbre del Pico de La Bandera por su cara oriental y bajamos por su vertiente occidental al punto de partida. Esta montaña es la máxima altura de Tamadaba con 1.444 m.s.n.m y ofrece inolvidables panorámicas de la zona de Artenara, Lugarejos, del perfil montañoso que culmina en Moriscos, del tramo alto del Valle de Agaete y de los roques que emergen de las profundidades de la cuenca de Tejeda, como el Roque Nublo y el Roque Bentayga. Coronando el paisaje y más allá de esa gran depresión se avistan las cumbres insulares del Pico de Las Nieves y del Campanario, mientras al oeste el denso pinar apenas permite dejar escapar la mirada hacia la atalaya de Faneque y hacia la costa noroeste de la isla.

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Finalmente en los Llanos del Mimbre, conviene acercarse al borde del precipicio, dejando atrás la zona de acampada, apreciando los impresionantes cortados que se desploman sobre la zona de Guayedra, formando angostos tajos, y a pesar de ello, invadidos por el pinar, como el Barranco Oscuro. La contemplación recuerda a la percibida desde el Roque Faneque, desparramándose la mirada a través de los brutales farallones que se elevan por el sector occidental del Macizo de Tamadaba, hasta sucumbir en la recortada línea costera y en el azul marino y aparentemente apacible.

SENDERO DE LA RAMA-TAMADABA

10 noviembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Esta ruta comienza en el barrio de San Pedro, dentro del Valle de Agaete, de la que impresiona su vertiente sur, formando una imponente pared basáltica que se eleva vertiginosamente hasta el encuentro con el pinar de Tamadaba

Desde esa localidad parte el conocido y tradicional “Camino de La Rama” que asciende hacia Tamadaba.

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Mientras la vista se recrea en los puntiagudos, verticales e impresionantes escarpes rocosos que recortan el cielo o las nubes que frecuentemente barren la parte alta del macizo, vamos ascendiendo sobre el fondo del valle y en primer lugar a la Montaña Bisbique, situada a media ladera del barranco, formando un saliente en la misma y donde hay una era.

A partir de esa loma que ofrece buenas vistas de la costa noroeste insular y del fondo del Valle de Agaete, la senda se acerca a las laderas de Guayedra, en la parte occidental de Tamadaba que se derrumba sobre el mar. Una vez en la arista que nos une a esa salvaje vertiente de Guayedra y más allá de esa ladera, el inconfundible Roque Faneque forma el saliente montañoso más occidental y destacable del macizo, en un marco incomparable que hace volar los sentidos y pensamientos.

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Seguimos subiendo siguiendo la arista y entramos en el pinar de Tamadaba, pinar denso y relativamente joven que oculta las bellezas del paisaje. Una variante de este tramo permite, desde poco después de pasar por Montaña Bisbique, subir a la Presa de Los Ancones a través de un empinado trayecto por rocas, salvando una barranquera repleta de helechos y otras plantas rupícolas como el amenazado algafitón de Tamadaba, fuga que desciende desde la parte cimera de Tamadaba.

Ya en pleno pinar de Tamadaba desciende la pendiente de las pistas y senderos que nos marcan la ruta a seguir, pudiendo transitar sobre los cortados que hasta las estribaciones de Faneque separan el pinar de las laderas semidesnudas de Guayedra, y llegando hasta la zona recreativa de los Llanos del Mimbre, enclavada casi en los bordes del continuo precipicio.

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La vista a través de colosales fugas y vertiginosos y angostos barrancos como el Barranco Oscuro nos hacen flotar sobre el abismo en grado superlativo y cientos de metros sobre las tierras costeras de Tamadaba, en el mejor de los vuelos virtuales, sintiendo como el vacío trasmite sensaciones contrapuestas a la vez, como son la intimidación y la atracción.