Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El Roque de Jama está constituido por un peñasco de 781 metros de altura sobre el nivel del mar, siendo uno de los paisajes más antiguos de la isla de Tenerife. Es un pitón fonolítico, catalogado como Monumento Natural, cuya cresta cimera ofrece unas panorámicas altivas del sur de Tenerife, también es el más alto de los roques del municipio de San Miguel de Abona y puede ser visto desde cualquier punto de la zona sur a muchos kilómetros de distancia.

Bajo la arista sur del Roque de Jama se localiza el famoso mirador de La Centinela, diseñado y construido por el artista César Manrique

La vegetación que alberga es el cardonal-tabaibal acompañado de especies como los balos, cardoncillos, matos de risco, espineros, vinagreras y cornicales, cerrajones, bejeques, coles de risco y otras especies rupícolas, y en las paredes más abruptas y rocosas existen restos de vegetación termófila, con presencia arbórea de sabinas, acebuches y almácigos.

El Roque de Jama, entre los municipios de Arona y San Miguel, es una atalaya montañosa que ha permanecido impasible ante la evolución geológica que ha sufrido este territorio desde hace unos 11 millones de años. Desde aquellas primerizas formaciones del relieve insular hasta los volcanes más recientes de la actualidad existe una demostración palpable de que el tiempo no para, y lo que vemos hoy poco tiene que ver con el paisaje incipiente, primigenio y por aquel entonces recién vomitado desde las entrañas magmáticas ocultas bajo el lecho oceánico.

El Roque de Jama actual está formado por restos de lava que se enfriaron lentamente en el interior de un viejo volcán. La erosión y el paso del tiempo han dejado al descubierto las interioridades de esta chimenea volcánica, desprendiendo los materiales más frágiles que se situaban a su alrededor como si fueran cáscaras de una cebolla, conformando de esta manera el edificio volcánico pétreo que vemos en la actualidad.

Su forma altiva en el paisaje sureño marcó un referente para las poblaciones aborígenes que habitaban la zona; de hecho existen restos arqueológicos en el Roque de Jama o en sus proximidades, producto de ese referente, así como también debido a la principal actividad socioeconómica de ese pueblo: la agricultura y ganadería de subsistencia.

A los pies del símbolo geológico del Roque de Jama y bajo su sombra petrificada se encuentra un ejemplo de los usos y costumbres de otros más recientes pobladores del lugar, como es la Casa del Gato, un testigo mudo de la explotación agrícola y ganadera de la zona, otra referencia de diferente índole al Roque de Jama, ésta como lugar de paso de caminantes y transeúntes, al estar localizada en el ancestral Camino Real del Sur, además de encontrarse cerca de valiosos recursos naturales como son las Fuentes de La Hoya o de Tamaide, que a su vez ayudaban a prosperar las terrazas y bancales de las buenas tierras de cultivo que presentaba este pequeño valle formado entre la ladera oriental de La Centinela y Tamaide.

La ladera de La Centinela forma parte del Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica del Roque de Jama-La Centinela, perteneciente a los términos municipales de Arona y San Miguel de Abona.

Existen numerosos yacimientos arqueológicos localizados en el Roque de Jama y los morros, además de otros lugares como: El Roquito, La Centinela, el Lomo de La Centinela y El Roquete. Además se trata de un espacio singular que debió tener importancia en las creencias mágico-religiosas de la población aborigen.

 

Existen inventariados 52 yacimientos arqueológicos, repartidos entre grabados rupestres, canales, cazoletas, cuevas de habitación, cuevas sepulcrales y yacimientos de superficie con abundante material arqueológico asociado.

En cuanto a los valores patrimoniales más recientes cabe resaltar elementos etnográficos como fuentes, casonas de arquitectura tradicional, caminos de comunicación entre poblaciones cercanas y construcciones hidráulicas como atarjeas y canalizaciones talladas en la tosca.

El agua siempre ha sido un recurso valioso en la zona sur de la isla; por ejemplo la Fuente de Tamaide es un elemento de vital importancia en la historia de los caseríos antiguos de la zona y de las gentes y animales que pasaban su vida o parte de ella transitando por estos lares en el pasado. El primer documento que atestigua la presencia de esta fuente data del año 1849, pero seguramente su presencia es mucho más longeva. Esta fuente era utilizada por vecinos que venían de Tamaide y de La Hoya, portando el agua en tinajas, cubos y otros recipientes hasta sus hogares, o bien como lavadero de ropa; igualmente era utilizada por el ganado que traían los pastores de la comarca de Abona como zona de paso estratégica en sus desplazamientos trashumantes.

La existencia de este manantial se debe a la disposición en el barranco superior de un estrato de almagre impermeable existente bajo las vetas basálticas muy fracturadas, permeables y agrietadas, lo que permite la percolación del agua de lluvia, infiltrada paulatinamente desde capas superiores, hasta alcanzar la capa impermeable inferior, la cual provoca el rezume en la superficie en forma de chorrillos, en este caso justo bajo el saltadero del barranco donde las formaciones geológicas han sido quebradas por la erosión.

El camino de Tamaide comienza en el mirador de La Centinela, desciende por la ladera oriental, al sureste del Roque de Jama y finalmente se acerca a Tamaide mediante un sendero señalizado y en algunos tramos empedrados.

Aprovechando la cercanía del Roque de Jama, como se ha indicado, el principal monumento geológico de la zona, se puede ascender a él partiendo del caserío de El Roque, siguiendo una vereda que en primer lugar se dirige a la base de arista norte de la montaña. Luego empieza la subida de forma decidida por esa cara guiándonos mediante una estrecha senda, tomando como referencia un pino aislado por el que pasamos, a medida que vamos apreciando la vertical e infranqueable pared oeste del roque, la cual se desploma sobre el Valle de San Lorenzo o del Ahijadero, dentro del municipio de Arona.

Para alcanzar el muro cimero hay que rodearlo por la fachada oriental y trepar sin dificultad hasta la estrecha cresta terminal (pero alargada en sentido norte-sur). Buen abismo desde la cumbre bajo la fachada oeste de esta atalaya sureña que limita el Valle de Ahijadero por oriente, divisando buena parte del sur de la isla, entre Punta Rasca, Montaña de Guaza hasta Montaña Roja en el marco litoral, y desde el Roque del Conde y la Pica de Imoque hasta las montañas que coronan la Corona Forestal, como Guajara, Sombrero de Chasna y Roques del Almendro, en zonas elevadas

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Desde el barrio aronero de Túnez sube un camino en dirección a La Hondura con vistas sobre el Valle de San Lorenzo (o Valle del Ahijadero) y el Roque de Jama cerrándolo por el este.

Antes de llegar a La Hondura, subiendo desde Túnez, podemos desviarnos a la derecha siguiendo un sendero que nos acerca al borde del Barranco de Chijas, pudiéndolo atravesar, pasando cerca de la galería subterránea homónima existente en el fondo del angosto tajo, y terminar el recorrido en Valle de San Lorenzo siguiendo una pista de tierra desde el canal y las tanquillas repartidoras de agua.

Posteriormente, si subimos a La Hondura y no decidimos atravesar el barranco, podemos bajar por otro sendero con final también en Túnez, y a poca distancia del inicio del recorrido, cerrando un pequeño circuito senderista.

GR-131: ARONA-IFONCHE

17 febrero, 2017

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Esta primera etapa del sendero de gran recorrido de Tenerife comienza en el pueblo sureño de Arona. Aunque el camino sigue una ruta específica existen alternativas para llegar al caserío de Ifonche en los altos del municipio de Adeje.

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El recorrido clásico atraviesa el Barranco del Rey, linde natural entre los municipios de Arona y Adeje, sube a la Degollada de Los Frailitos, situada entre la Loma de Suárez y la arista norte del Roque del Conde, desde donde se contempla una espectacular panorámica del abrupto Macizo de Adeje, uno de los más antiguos de la isla, para luego seguir ascendiendo hasta Ifonche, concretamente hasta la degollada ubicada entre el Roque de Los Brezos y la Pica de Imoque, ladeando por la vertiente suroeste de este puntiagudo y vistoso roque.

A lo largo del recorrido encontramos casas tradicionales de labranza, eras y bancales abandonados, mudos testigos del laboreo de estas secas y austeras tierras durante épocas pasadas.

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Otra alternativa para llegar a Ifonche es seguir el curso del Barranco del Rey sin cruzarlo, continuando más o menos próximos a su borde oriental, tramo que presenta el atractivo de apreciar el vertiginoso salto en el cauce del tajo que repentinamente profundiza y encajona el barranco poco antes de llegar a Ifonche, caída conocida como el Salto del Topo, en cuyo fondo existe una galería de agua de idéntico nombre.

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La cara oriental del Pico Imoque parece surgir desde las entrañas del Barranco del Rey hasta la picuda cumbre, o bien derrumbándose sobre el abismo y configurando un paisaje de una inusual magnitud vertical que detiene la marcha y satura las retinas.

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Desde Ifonche resulta sencillo escalar tanto la doble cima del Roque de Los Brezos como la cercana del Pico Imoque, aunque en este caso superando una trepada final por su cara norte.

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

12688329_1079624432103241_2016421654738011539_nDesde el pueblo de Arona nos dirigimos al barrio de Vento, abandonamos el asfalto y luego se atraviesa el Barranco del Rey, linde natural entre los municipios de Arona y Adeje, subimos a la Degollada de Los Frailitos, situada entre la Loma de Suárez y la arista norte del Roque del Conde, desde donde se contempla una espectacular panorámica del abrupto Macizo de Adeje, uno de los más antiguos de la isla, para luego seguir ascendiendo hasta Ifonche, concretamente hasta la degollada ubicada entre el Roque de Los Brezos y la Pica de Imoque, ladeando por la vertiente suroeste de este puntiagudo y vistoso roque.

A lo largo del recorrido encontramos casas tradicionales de labranza, eras y bancales abandonados, mudos testigos del laboreo de estas secas y austeras tierras durante épocas pasadas.

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Otra alternativa para llegar a Ifonche es seguir el curso del Barranco del Rey sin cruzarlo, continuando más o menos próximos a su borde oriental, tramo que presenta el atractivo de apreciar el vertiginoso salto en el cauce del tajo que repentinamente profundiza y encajona el barranco poco antes de llegar a Ifonche, caída conocida como el Salto del Topo, en cuyo fondo existe una galería de agua de idéntico nombre. 

La cara oriental del Pico Imoque parece surgir desde las entrañas del Barranco del Rey hasta la picuda cumbre, o bien derrumbándose sobre el abismo y configurando un paisaje de una inusual magnitud vertical que detiene la marcha y satura las retinas.

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Desde Ifonche resulta sencillo escalar tanto la doble cima del Roque de Los Brezos como la cercana del Pico Imoque, en este caso subiendo por su arista oeste hasta la base de la rocosa cúspide final, que se supera mediante una trepada por su cara norte.