LOS MALADETAS (PIRINEO ARAGONÉS)

23 septiembre, 2018


 

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El mayor número de “tresmiles” pirenaicos, cumbres cinceladas por el hielo, el mayor número de ibones o lagos de montaña, el mayor número de restos glaciares de la cordillera, las formas y aristas más espectaculares del territorio aragonés, endemismos florísticos, una fauna singular entre las que destacan algunas especies en peligro de extinción… todo esto y mucho más contiene el parque natural Posets-Maladeta.

Dentro de ese parque natural, tal vez sea el Macizo Aneto-Maladeta el que resume con mayor acierto el comentario anterior: una hilera de cumbres de más de 3.000 m. de altura se extiende de oeste a este, coronando extensos y caóticos campos de bloques graníticos y restos glaciares, entre el Pico del Alba y el Pico Russell; entre ambos el Pico Mir, el Pico Sayó, Las Maladetas, el Pico del Medio, el Pico Aneto, el Pico Tempestades y la Tuca Margalida, entre otros, forman el nombre genérico de los Montes Malditos, sugerente y atractivo topónimo que desde luego deja una marcada huella en la experiencia del montañero una vez que éste decide aventurarse a conquistar alguna de las numerosas cumbres que despuntan en el cielo.

Al parecer la denominación de Montes Malditos se remonta a una leyenda del siglo XIV, según la cual estas montañas eran un a región de abundantes y jugosos pastos habitada por ricos pastores con sus rebaños. Pasó un mendigo cansado y hambriento y pidió alimento y albergue por una noche. Nadie lo socorrió y cayó la maldición divina: la hierba se volvió nieve y los pastores, rebaños, perros y bordas se transformaron en grandes bloques de piedras.

Un comentario merecen los glaciares de La Maladeta y del Aneto, acoplados a las laderas norte de las respectivas cumbres, siendo los más extensos del macizo de Aneto-Maladeta. Su retroceso y fragmentación ha sido enorme en los dos últimos siglos, por acción del cambio climático que conlleva principalmente veranos más calurosos en las cumbres, desde la época en la que formaban una sola masa helada. La pérdida glaciar es evidente porque el aporte de nieve invernal no compensa el derretimiento estival.

En la actualidad ambos glaciares están separados por la cresta de Los Portillones y la superficie helada se ha reducido a la mitad o más, con respecto a la de hace 100 años, tanto en volumen como en superficie, lo que se traduce en retracción del frente glaciar, pérdida del espesor y frecuente fosilización de parte del hielo por derrubios caídos desde la parte alta de las vertientes. Los glaciares actuales se localizan bajo crestas divisorias que superan los 3.000 m.de altitud. En el Macizo del Aneto-Maladeta se distinguen nueve glaciares, siendo los mayores el del Aneto con 136 Ha. y el de La Maladeta con 75 Ha. Además existen otros más residuales como el de Tempestades, Barrancs, Salenques, Cregueña, Coronas, Llosás y Alba, algunos reducidos a una simple placa de hielo adosada a la parte superior de la vertiente.

PUNTO DE PARTIDA

Primer aparcamiento del Hospital de Benás, situado unos 500 metros del propio aparcamiento del Hospital.

Desde Benasque, continuar por la carretera A-139 hacia el final del valle y tomar el desvío a Llanos del Hospital. Continuar por la carretera hasta alcanzar un primer aparcamiento a mano izquierda, situado unos 500 metros antes del aparcamiento del Hospital de Benás, punto de partida de los autobuses en dirección a La Besurta y donde se puede dejar el coche.

El aparcamiento del Hospital de Benás suele estar restringido, excepto para los usuarios del mismo, y casi siempre completo, por lo que se recomienda aparcar en este primer aparcamiento.

El itinerario asciende y desciende por los denominados “Tubos de Paderna”, situados en la Pleta de Paderna, en el pequeño Valle de la Pleta de Paderna, formado entre el Pico de Paderna y la Tuqueta Blanca de Paderna, cada uno a un lado del vallecillo.

Desde el aparcamiento, la senda sube rápidamente a través del bosque de pino negro, encaminándonos hacia la entrada del Valle de la Pleta de Paderna, que al principio se muestra bastante abierto y más arriba se estrecha.

Al ganar altura el pinar se va abriendo, permitiendo dejar escapar la mirada más allá de la arboleda, presenciando la vertiente norte de la cabecera del Valle de Benasque, con el Pico Salvaguardia despuntando en ella y el inmenso pedregal que nos queda por delante cuando el bosque quede definitivamente atrás.

El sendero marcado con mojones de piedra no tiene pérdida porque se dirige hacia el empinado corredor existente entre el Pico de Paderna, al este, y la Tuqueta Blanca de Paderna (cerca de la cual pasa la vereda) y la Tuca Blanca (éste a una altura ligeramente mayor que los dos anteriores), al oeste, mientras al fondo va asomando el Pico del Alba en la cresta cimera junto al Collado del Alba.

El ascenso resulta fatigoso debido al inmenso caos de bloques que hay que atravesar en permanente e inclinada subida hasta alcanzar la pala helada que resiste incluso en verano, ya cerca de la recortada y afilada cresta cumbrera.

Extasiante panorama contemplado desde la cumbre de Las Maladetas, cuyo punto más elevado se sitúa a 3.308 m.s.n.m.: hacia el norte las laderas del cada vez más reducido glaciar de La Maladeta se desparraman sobre extensos pedregales que al fondo dan paso a pinares que alcanzan el fondo del Valle de Benasque, curvado hacia oriente en su cabecera y en cuya vertiente norte se alzan las montañas de Salvaguardia, La Mina, Gorguttes, Sacroux, La Glera y Portillón de Benasque, limítrofes con Francia.

Hacia el este, la salvaje cresta mineral y glaciar se prolonga hasta el Pico Aneto, pasando por el Pico del Medio y el Collado Coronas.

En dirección sur la mirada encuentra la cuenca de Cregueña con su vistoso lago en la cabecera de la misma, cobijada entre estos Montes Malditos y la Cresta de Aragüells y de Estatás. Al igual que estas cumbres, el Circo de Cregueña es impresionante, un reino de rocas y soledad con escasos síntomas de vida y vestido de nieve durante largos meses invernales. Las aguas del mayor lago del pirineo aragonés reflejan agudas cumbres y crestas cinceladas por el hielo.

Más allá las Tucas de Culebras y de Vallibierna esconden el siguiente valle por el sur, el de Vallibierna, otro ramal del Valle de Benasque e igualmente, como el de Cregueña, paralelo al eje de la cordillera pirenaica.

Por último en dirección oeste la mirada alcanza hasta los macizos de Posets y Perdiguero, dejando atrás la Cresta y Valle del Alba, los cuales sucumben por occidente en el fondo del transversal Valle de Benasque.

RESUMEN:

DESNIVEL: 1.900 metros (+/-)

DISTANCIA TOTAL: 14 km

TIEMPO TOTAL: 15 horas.
DIFICULTAD: Algo Difícil (AD)

Paso de escalada de grado V+/6a, según las reseñas de Miquel Capdevila, para acceder a la Cima Principal del Pico Mir (3.185 m.s.n.m

Pasos de trepada de grado II+/III para acceder a la Cima de la Punta Delmás, Muela del Alba y Diente del Alba.

MATERIAL: Material individual para asegurar/rapelar: cordino de 8,5 mm de 15 metros de longitud, varias cintas planas y cordinos para montar puentes de roca y nudos autobloqueantes, aparato asegurador/descensor, mosquetones de seguridad, mosquetón tipo HMS, arnés de alpinismo, casco.

AGUA: Se puede coger agua en varios puntos del recorrido.

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