Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Desde el caserío de Ifonche seguimos el conocido sendero que atraviesa el Barranco del Infierno en dirección al mirador de Boca del Paso y posterior bajada al pueblo de Adeje. Antes de llegar a esos destinos, a la altura del Aserradero, donde un par de construcciones alejadas entre sí, destartaladas e invadidas por la vegetación nos hacen imaginar tiempos pretéritos, desviándonos hacia Teresme mediante tramo bien señalizado, subiendo a lo alto de una lomada mediante senda que posteriormente se transforma en pista forestal de uso agrícola. El pinar, junto a terrazas agrícolas de vides, higueras y almendros, y algún pequeño embalse nos acompañan en este trayecto.

Hacia la cumbre, por encima del extenso pinar, se divisan las cimas insulares de la Corona Forestal, como Montaña Colorada, Montaña de Las Lajas, El Sombrerito y Roques del Almendro, las cuales rozan o superan los 2.000 m.s.n.m.

Al llegar a Teresme, el pinar se abre y deja ver extensos huertos, actualmente abandonados, colindantes a una vieja, solitaria y parcialmente derruida casa, que parece un mudo y olvidado testigo del paso del tiempo en este lugar tan aislado.

Seguimos subiendo, de nuevo mediante una pista de tierra acercándonos a la Loma de Teresme; al poco tiempo encontramos una tubería rojiza de diámetro destacado, siguiendo al principio paralelo a ella mientras la pista sube y baja durante unos pocos metros, luego atravesamos la tubería, la inclinación de la pista aumenta y llegamos a la unión con la pista que baja desde El Retamar. Seguimos esa pista hacia la derecha y pasamos cerca de la Montaña de Teresme, distinguible por su cima alargada e inclinada hacia el oeste, y poblada de escobones y pinos canarios.

El trazado sigue siendo pendiente, dirigiéndonos ahora hacia la falda oeste de Montaña Colorada, que resalta incluso desde la distancia por sus laderas volcánicas de lapilli de matiz ocre, rojizo y marrón, entre maduros pinares que han sufrido los efectos recurrentes de incendios forestales.

Poco más arriba una pista secundaria señalizada, de menor inclinación, abandona el trazado principal, ladeando por la Montaña Colorada mientras las completas panorámicas de la zona suroeste insular reconforta el esfuerzo: ya contemplamos la Montaña de Las Lajas bastante cerca, al otro lado de la cabecera del Barranco del Infierno, y en las cumbres asoman los Roques del Almendro y El Sombrerito coronando el pinar por el que hemos transitado; ladera bajo la mirada se desliza a través de la colorida piconera de la Montaña Colorada y en las medianías, más allá del inmenso pinar que vamos dejando atrás, sobresalen los escarpes del Macizo de Adeje, como el Roque del Conde, el Roque de Los Brezos y la Pica de Imoque, y como telón de fondo la urbanizada costa suroeste de la isla.

Desde Montaña Colorada ya solo queda el último tramo hasta Las Lajas, siguiendo un sendero que atraviesa el Barranco del Infierno, sigue el cauce y da un rodeo por el tramo alto del tajo, antes de ir a parar a otra pista de tierra que después de unos minutos finaliza en la zona recreativa de Las Lajas, después de algo más de 17 kilómetros de recorrido desde el inicio.

Si no se quiere volver a Ifonche por el mismo recorrido de subida se puede descender en dirección a Vilaflor, bajando por la fachada oeste de la Montaña de Las Lajas, atravesando después el Barranco del Cuervo, llegado cerca del campo de fútbol de Vilaflor, para luego continuar bajando hasta Ifonche siguiendo un tramo del GR 131.

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