Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El cardo de plata (Stemmacantha cynaroides) es una planta arbusta, perenne, cuya vida se prolonga durante varios años. Tiene las hojas largas, pinnatisectas, creciendo desde la base de la planta y algodonosas por el envés.

Capítulos florales grandes, de entre 6 y 8 cm. de diámetro, de color rosado-morado, solitarios en el extremo de apéndices florales erectos. Brácteas involucrales anchas, con los bordes papiráceos, dentados y blancos. Florece a finales de junio y la dispersión de sus semillas se produce en agosto.

Fruto un receptáculo escamoso. Cipselas nervadas y vilano formado por varias hileras de pelos ásperos y escabrosos.

Es una planta escasísima, con alto valor científico, en peligro crítico de extinción y muy localizada dentro del parque nacional de las Cañadas del Teide, considerada relíctica de la flora de Tenerife. Se conocen unas pocas poblaciones con un número de ejemplares reducido en cada una de ellas, y las reseñas históricas la catalogan siempre como una planta rara en su hábitat. Entre las amenazas destacan factores abióticos y bióticos, como recolectores desaprensivos, hasta no hace mucho tiempo maniobras militares, y depredación por parte de conejos y muflones. Posiblemente sus semillas sean atacadas por dípteros tripétidos.

Prefiere sustratos pumíticos o formados por aporte de aluvión, localizándose sus poblaciones entre los 1.900 y 2.200 m de altitud sobre el nivel del mar.

Las fotos de este álbum corresponden a ejemplares dentro de una zona vallada, protegida de coleccionistas desaprensivos y del ataque de muflones y conejos.

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El madroño canario (arbutus canariensis) pertenece a la familia de las ericáceas. Es un árbol que puede alcanzar los 8 metros de altura, aunque lo normal es de 3 a 4m.

Su ramificación es abierta dejando ver su singular tronco liso de color rojizo o anaranjado, recubierto con una delgada cutícula que se desprende a modo de escamas con facilidad en los ejemplares adultos.

Las hojas son lustrosas, de forma oblongo-lanceoladas, bordes dentados, coriáceas y largas.

Flores abundantes, vistosas, blanquecinas, verdosas o rosadas, con forma de campanas abombadas, olorosas dispuestas en racimos terminales y colgantes.

Los frutos, agrupados también en racimos colgantes, son bayas de hasta 4 cm. de diámetro, de color naranja al madurar, parecidas a pequeñas mandarinas, cubiertas de papilas, con multitud de minúsculas semillas; estos frutos son comestibles (se piensa que fueron aprovechados por los aborígenes canarios), pudiéndose emplear para la elaboración de mermeladas.

El madroño canario es un endemismo canario con parientes en Europa, que habita en las zonas más bajas, degradadas y soleadas de los bosques de laurisilva, siendo una especie poco frecuente, apareciendo localmente y preferiblemente en la zona de transición a los bosques termófilos, y también de manera ocasional en pinares húmedos, siempre entre los 700 y 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Se distribuye por todas las islas excepto Fuerteventura y Lanzarote.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Endémica de: Barrancos del Parque Natural de Doramas, Gran Canaria. Especie en peligro de extinción de acuerdo con el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y que, por tanto, requiere un plan de recuperación. Endemismo propio de Gran Canaria, se encuentra asociado a los restos de laurisilva que quedan en la parte montañosa y más húmeda y umbrosa de la Isla, donde es rara y muy escasa. Vive entre los 400 y 800 metros de la cara norte de la isla, en los Tilos de Moya, Barranco Oscuro, Barranco de Azuaje y Barranco de La Virgen, siempre dentro del perímetro del Parque Natural de Doramas. Puede alcanzar hasta los 80 centímetros de altura. Posee hojas lanceoladas de hasta 10 centímetros y una inflorescencia terminal vistosa, con flores rojizas o color cobre. Florece entre abril y junio y produce gran cantidad de semillas, aunque germinan con dificultad. Es una especie con importancia desde el punto de vista científico y medicinal.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La Margarita de Lugo es una hierba perenne de tronco leñoso de hasta 40 o 50 cm de alto y carácter achaparrado o rastrero. Tiene las hojas pinnatisectas agrupadas en roseta con pinnas oblongas, irregularmente lobuladas y márgenes revolutos.

Inflorescencias en corimbos simples con capítulos abundantes y frecuentemente agrupados, y de hasta 2 cm. de diámetro. Florece en primavera y fructifica en verano-otoño, hibridándose con Gonospermum fruticosum.

Es un endemismo exclusivo de la región de Anaga, en Tenerife, refugiándose sobre suelos pedregosos, zonas de derrubios y grietas anchas, en territorio potencial de los bosques termófilos y límite inferior de laurisilva, acompañando a otras especies rupícolas como bejeques, rosalitos de Anaga (Pterocephalus virens), cardoncillos, etc. Habita entre los 20 y 800 m. de altura sobre el nivel del mar, limitándose a zonas frescas de la península de Anaga.

Se encuentra amenazada por actividades agrarias, cinegéticas, montañismo, etc.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Desde el barrio aronero de Túnez sube un camino en dirección a La Hondura con vistas sobre el Valle de San Lorenzo (o Valle del Ahijadero) y el Roque de Jama cerrándolo por el este.

Antes de llegar a La Hondura, subiendo desde Túnez, podemos desviarnos a la derecha siguiendo un sendero que nos acerca al borde del Barranco de Chijas, pudiéndolo atravesar, pasando cerca de la galería subterránea homónima existente en el fondo del angosto tajo, y terminar el recorrido en Valle de San Lorenzo siguiendo una pista de tierra desde el canal y las tanquillas repartidoras de agua.

Posteriormente, si subimos a La Hondura y no decidimos atravesar el barranco, podemos bajar por otro sendero con final también en Túnez, y a poca distancia del inicio del recorrido, cerrando un pequeño circuito senderista.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

 

Montaña Pelada es un Monumento Natural del litoral de Granadilla de Abona; se trata de un cono volcánico de importancia paisajística y científica, con unos 2.500 metros de circunferencia o de perímetro del deformado y ensanchado cráter, tanto por su origen como por su morfología ya que constituye una estructura geológica singular asociada a procesos de hidrovolcanismo, en el que la infiltración del agua marina en la cámara magmática origina la erupción debido al aumento de la presión del gas cuando el calor del interior de la tierra transforma violentamente el agua en vapor, y normalmente de carácter explosivo debido a la interacción entre un fluido frío como es el agua marina y otro caliente como el fluido magmático, suceso acontecido miles de años atrás.

Estos edificios volcánicos se encuentran cerca de la costa y en sus materiales aparecen fragmentos de rocas intrusivas que salen al exterior arrancadas por la explosión. Además puede observarse una duna fósil junto al mar en la base de la montaña.

A esto se añade la importancia ecológica de albergar buenas muestras de comunidades vegetales costeras (cardón, cardoncillo), psamófilas (habitantes de suelos arenosos) y halófilas (salinas) como el balancón, uva de mar, lecheruela, salado, camellera, aulaga, lechuga de mar, además de arbustos como el balo, tarajal y la tabaiba dulce.

Un pequeño circuito senderista permite ascender al punto más elevado del cráter por la vertiente oeste de la loma, transitando por sustrato rocoso, y seguidamente bordear el cráter, y también bajar a una recóndita playa, bajo un barranquillo, a modo de desagüe del cráter, apreciando el desmantelamiento erosivo de las pequeñas laderas con la presencia de multitud de recovecos y cuevas estratificadas.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Es un arbusto de pequeño porte que raramente supera el metro de alto, con ramas semipéndulas y caducifolio.

Hojas trifoliadas de forma obovada o elíptica, entre 2 y 4 cm de largo.

Flores bancas, llamativas, con estípulas sésiles unidas por la base, cáliz glabro y de desarrollo primaveral.

Fructificación abundante pero frecuentemente aniquilada por larvas de insectos.

Habita entre los 200 y 500 m.s.n.m., en las islas occidentales, siendo muy rara en todas ellas, además existe una cita antigua no confirmada en Gran Canaria.

Es una especie acompañante de zonas arbustivas de ambientes termófilos como sabinares y acebuchales de las islas donde habita, siendo vulnerable a las actividades humanas, y por tanto estando sus poblaciones mejor conservadas en lugares abruptos como barrancos y riscos, en suelos pocos desarrollados o en grietas de barrancos semisombríos, y al igual que ocurre en muchas otras especies amenazadas, en situación de refugio frente al pastoreo y roturaciones.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La Mosquera de Tamadaba es un arbusto pequeño parecido a la G. sarcophylla, más erguido, de hasta 80 cm. de alto, muy ramificado, hojas mayores que la G. sarcophylla, y de forma lanceolada, con pedúnculos cortos.

Flores agrupadas en el extremo de las ramas, de color azul pálido con el centro de color azul intenso.

Es un endemismo de Gran Canaria, con un número muy reducido de poblaciones en el Macizo de Tamadaba, sometidas a pastoreo caprino y al coleccionismo por aficionados como principales factores de amenaza, pero su situación rupícola sobre escarpes verticales de difícil acceso le confiere una relativa protección.

Se localiza concretamente en los Riscos de Guayedra entre los 950 y 1.000 m.s.n.m., sobre paredones abruptos y rocosos, dentro del piso bioclimático del pinar canario, acompañada de otras especies como madroños, jaras, tomillos y cerrajas.

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La Mosquera de Tirajana es un arbusto enano y leñoso, de hasta 50 cm. de alto, con ramas péndulas y flexibles, de las que crecen hojas carnosas, de forma obovada, de aproximadamente 2 cm de largo.

Flores azuladas agrupadas en pedúnculos terminales largos, con el centro de la flor de color azul intenso, floreciendo entre junio y septiembre y fructificando poco tiempo después. Se reproduce por semillas y puede hibridarse con la mosquera común (Globularia salicina).

Es un endemismo de Gran Canaria, limitándose a los riscos basálticos de la parte alta de la Caldera de Tirajana, muy rara, habitando un área muy restringida, de la cual se conoce una sola población y con escaso número de individuos, creciendo en su hábitat natural alrededor de los 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Tiene carácter rupícola en paredones con orientación sureste donde frecuentemente rezuma humedad.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Es un arbusto de porte elegante de hasta 2 metros de alto y con el tallo aserrado y las ramas delgadas. Las hojas son ovadas, ásperas, toscamente laciniadas o pinnatifidas con los lóbulos más o menos lineares y ásperos.

Inflorescencias erectas, paniculadas y blancas con los pétalos el doble de largos que el cáliz, florenciendo y fructificando entre abril y junio.

Frutos tetranervados.

Esta especie de col de risco es un endemismo tinerfeño limitado a los barrancos del Valle de Güímar, comprendidos entre Igueste de Candelaria y La Ladera de Güímar, entre los 400 y 800 m.s.n.m.y acompañada de otras especies como bejeques. Crece en acantilados basálticos algo sombríos y con cierta humedad, predominantemente orientados al norte. El área de distribución es bastante localizada, aunque dentro de ella es relativamente frecuente. Su carácter rupícola en lugares de difícil acceso contribuye a su conservación pese a lo cual está catalogada como especie vulnerable según la UICN.