Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El oro de risco es un arbusto alto, muy ramificado y deciduo de hasta 3 -5 m. de alto con flores amarillas grandes y hojas trifoliadas, cada hojuela tiene forma lanceolada o estrechamente ovada, de unos 5 o 6 cm. de largo.

Flores amarillas grandes, abundantes y llamativas, con líneas rojizas sobre el estandarte, floreciendo entre diciembre y enero.

Fruto en forma de legumbre grande, de color marrón claro al madurar aproximadamente en abril y mayo, indehiscente, con las semillas separadas por tabiques.

Es un arbusto raro de la zona media o baja, habitando entre los 200 y 800 m. de altitud sobre el nivel del mar. En ninguna de las 4 islas donde habita (Gran Canaria, Tenerife, La Palma y La Gomera) es abundante y solo es posible observar ejemplares aislados en zonas sometidas a actividades humanas como pastoreo y roturaciones, además la mayoría de las poblaciones están fuera de áreas protegidas, lo que pone en peligro su supervivencia.

Está ligada a los bosques termófilos de sabinas y acebuches y más raramente en zonas de transición a pinares secos en las vertientes meridionales.

 

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Este arbusto o arbolillo (Maytenus canariensis) recibe este nombre porque recuerda a un pequeño peral. Pertenece a la familia de las celastráceas y es un endemismo canario. Puede alcanzar los 5 metros de altura en condiciones óptimas de suelos ricos y con suficiente humedad. El tronco, bastante ramificado desde la base, posee una corteza rugosa de color gris claro con finos pliegues tranversales paralelos, largos y muy juntos. Brotes de ramas jóvenes de color rojizo. Las hojas jóvenes son de color verde pálido y verde oscuro las viejas, correosas, coriáceas, brillantes, de forma redondeada con ápice obtuso a retuso y borde algo serrulado o aserrado. Las flores son pequeñas, de color amarillo-verdoso pálido y abundantes alrededor de las ramitas formando inflorescencias cimosas. Frutos en forma de cápsulas globosas triloculares (se abren en tres partes al madurar o en los días de calor), de color verdoso o marrón claro, muy parecidos a garbanzos, que contienen varias semillas de color marrón-castaño, ovaladas, con un arilo (a modo de envoltura) blanco y lanudo, formando una copa basal.

 

El peralillo es un ejemplo de árbol de ambientes termófilos y de las zonas más bajas de los bosques de laurisilva, también en zonas bajas y medias de barrancos orientados a los vientos alisios, bastante más raro en riscos y barrancos orientados al sur y oeste, habitando entre los 200 y 800 m.s.n.m. En general se trata de una especie dispersa y poco común que se distribuye por todas las islas a excepción de Lanzarote. Su crecimiento es más bien lento, soporta bien las podas y su reproducción por semillas es algo difícil.

 


Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Arbusto de hasta 2 metros de alto. Hojas compuestas, grandes, pecioladas y lanudas con pelos rizados; hojuelas anchamente lanceoladas a ovadas, obtusas, con nervios muy acentuados y los bordes revolutos hacia el envés.

Inflorescencias terminales densas con el cáliz campanulado y de color amarillo. Florece de febrero a abril.

Fruto en forma de legumbre vellosa grisácea y con una alta producción de semillas.

La retama peluda es un endemismo de la isla de Gran Canaria en estado crítico de conservación. Cuenta con 2 poblaciones con escaso número de individuos, una de ellas de un tamaño ínfimo, y en total no cubren una superficie superior a una hectárea. 

Sus poblaciones potenciales se sitúan en comunidades rupícolas del margen superior del bosque termófilo, en zonas de dominios de acebuchales y lentiscos, en la región nordeste de la isla, viviendo entre los 550 y 700 metros de altitud.

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

La sabina (Juniperus turbinata sp. canariensis) es una subespecie endémica de Canarias, perteneciente a la familia de las cupresáceas. Es un arbusto o árbol pequeño de crecimiento lento y muy longevo que puede alcanzar hasta los 8 metros de altura en las condiciones más favorables, aunque lo normal es que no supere los 2 o 3 metros de alto.

Su tronco es muy ramificado y frecuentemente retorcido, con una corteza marrón-rojiza cuando es joven, la cual se torna grisácea, agrietada y quebradiza al envejecer.

La copa es muy ramificada, adquiriendo un porte achaparrado en las zonas ventosas.

Las hojas son escuamiformes, disponiéndose a modo de escamas imbricadas, cuya forma es más o menos triangular, muy apretadas junto a las ramitas, aromáticas y de color verde intenso en la madurez.

Es un árbol monoico. Tanto las flores masculinas como las femeninas son muy pequeñas y poco llamativas; las masculinas son pequeños conos pardo-amarillentos que aparecen en el ápice de los brotes de las ramas nuevas. Las flores femeninas son conos de color verde pálido, sentados sobre ramillas cortas.

Los frutos son parecidos a una baya globosa o esféricos, de aproximadamente un centímetro de diámetro, de color rojizo, rojo oscuro o marrón cuando maduran, conteniendo en su interior un número que varía entre 4 y 10 semillas ovoides. Algunas aves, como el cuervo, al ingerir los frutos, favorece la diseminación y germinación de las semillas al pasar por su potente tracto intestinal. Al margen del cuervo, con el que la sabina muestra una simbiosis especial, para el éxito de su reproducción se requiere dar un tratamiento químico a las semillas, por lo que su germinación es lenta y difícil.

En Canarias esta especie se encuentra en las islas centrales y occidentales, formando parte de la vegetación termófila, en las medianías bajas del territorio insular, por encima de la vegetación del piso basal (cardonal-tabaibal), y a menor altura que el pinar o el monteverde, dependiendo de la orientación dentro de cada isla. Debido a la casi total desaparición de estos bosques termófilos, es frecuente encontrarla de forma aislada o formando pequeños grupos, en laderas de barrancos y riscos inaccesibles de la zona media, también rara vez en la zona de cumbres de las islas más elevadas. Lugares como Afur (Tenerife), La Dehesa (El Hierro) o Vallehermoso (La Gomera), especialmente éste último, son ejemplos de bosques termófilos bien conservados, donde es la propia sabina la que domina este espacio arbóreo de carácter abierto.

TILO I (OCOTEA FOETENS)

1 julio, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El tilo o til (Ocotea foetens) pertenece a la familia de las lauráceas, al igual que el laurel, barbusano y viñátigo. Este árbol puede alcanzar los 40 metros de altura en buenas condiciones de humedad ambiental y edáfica.

El tronco es rugoso, pardo oscuro y muy ramificado. Presenta una copa globosa, amplia y frondosa.

Las hojas son alternas, enteras, brillantes y de color verde oscuro, de forma ovada o anchamente lanceolada, de hasta 8 cm. de longitud, con dos glándulas en la base del raquis, a ambos lados del nervio principal, en las primeras ramificaciones de ese nervio, lo que sirve para diferenciarlo de otros árboles de la laurisilva.

Las flores son de color amarillo-crema, normalmente agrupadas al final de las ramas.

El fruto es bastante característico, ya que tiene forma de bellota incrustada en un cáliz basal, de hasta 1.5 cm. de longitud y de color pardo oscuro cuando madura.

 

El Tilo es un endemismo macaronésico que se distribuye en todas las Islas Canarias a excepción de Fuerteventura y Lanzarote. Habita en las zonas más profundas y húmedas de los bosques de laurisilva, ya que es muy exigente en cuanto a humedad ambiental y edáfica para desarrollarse, viviendo entre los 600 y 900 metros de altura, tratándose en general de una especie rara o poco frecuente en los bosques de laurisilva.