BENCHIJIGUA (LA GOMERA)

24 mayo, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

El hábitat rupícola formado por abruptos y verticales paredones encuentra en la Reserva Natural Integral de Benchijigua una óptima representación, limitando enforma de herradura la amplia cabecera del Barranco de Santiago. En este espacio protegido reside una alta concentración de especies botánicas endémicas y amenazadas, muchas de las cuales están protegidas, como una especie de chahorra (Sideritis marmorea), el taginaste azul gomero (Echium acanthocarpum) o una especie de siempreviva (Limonium redivivum).

Por otro lado, los acantilados y el pitón basáltico de Agando, una antigua chimenea volcánica que emerge en la cabecera del largo y amplio Valle de Santiago, son elementos geomorfológicos representativos, singularizados del paisaje y de elevado interés científico y estético.

Existen varias rutas senderistas como la que une el Roque Agando con el caserío de Benchijigua, en el fondo del Valle de Santiago:

La senda desciende de forma pronunciada desde lo alto de la divisoria entre el Barranco de La Laja y el de Santiago, al lado del Roque de Agando, entre paredes invadidas de pinos canarios, árboles que también nos acompañan durante el primer tramo de la bajada, además de escobones, margaritas, chaorras y tajinastes gomeros.

Más abajo este bosque se abre y los pinos se van entremezclando con las esbeltas palmeras canarias, configurando un genuino entorno gomero formado por roques, paredones laterales que limitan la cabecera del Barranco de Santiago y extensos palmerales, recordándonos que estamos en una isla surcada por profundos tajos que surgen desde las cumbres insulares, tajos que albergan extensos palmerales; y es que barrancos y palmerales parecen formar una unidad indivisible en la isla colombina. Cerca de la ermita de San Juan y de las casas típicas canarias que se agrupan en el bucólico y entrañable caserío de Benchijigua, el paisaje resulta sumamente atractivo. Parece un oasis de palmeras flanqueado por escarpadas paredes laterales, las cuales encierran el Valle de Santiago y se encuentran separadas a una considerable distancia la una de la otra. Dando un vistazo atrás, el Roque Agando domina en lo alto con su atrevida y espigada silueta, formando un fondo incomparable sobre las palmeras que hemos dejado atrás y de paso un lugar donde guardar los más profundos sentimientos senderistas y nostálgicos. Pocos valles gomeros pueden presumir de este mágico, genuino, encantador, entrañable y señorial marco paisajístico que muestra la armonía entre el hombre y la naturaleza, ya que a pesar de encontrarse ésta parcialmente humanizada, la ocupación humana no corrompe la admirable belleza natural, sino que más bien se suma a ella

Desde el conjunto de casas (algunas dedicadas a turismo rural) que se agrupan en Benchijigua se puede continuar bajando por el fondo del Barranco de Santiago hasta el siguiente caserío de Lo del Gato, y aún más abajo hasta Pastrana, donde comienza el asalto que nos conduce a Playa Santiago, en la costa sur de la isla.

Desde las casas de Benchijigua, otra opción es salir del Barranco de Santiago por Las Toscas siguiendo una larga pista forestal que nos saca por la vertiente oriental, ruta que permite apreciar la amplitud del valle y de su cabecera.

Otra posibilidad es abandonar el barranco por la vertiente occidental del tajo, ascendiendo a la cresta que lo divide del vecino Barranco de Guarimiar, a la altura de las casas abandonadas de Lasadoy, con posibilidad de luego ir a Imada o seguir subiendo recorriendo un camino que nos devuelve a las cumbres insulares cercanas a Tajaqué, en la parte más elevada de la cabecera del Barranco de Santiago, completando de esta manera un inolvidable circuito montañero con maravillosas, completas y extasiantes panorámicas.

Desde las cumbres de Tajaqué un corto y nuevo sendero nos conduce al mirador del Morro de Agando, atravesando la carretera de la cumbre mediante una pasarela a modo de puente sobre la calzada, mirador que nos ofrece aún más espectaculares panorámicas sobre los roques de Agando, La Zarcita, Carmona y Ojila, grisáceos y basálticos pitones que afloran del extenso manto verde del bosque de Garajonay que los rodea, y de los Barrancos de Santiago y de La Laja profundizándose y alargándose en diferentes direcciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: