MORRO DE HIERBA HUERTO (GRAN CANARIA)

7 mayo, 2017

Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Un sendero interesante y panorámico parte de la Degollada de la Cruz Grande, y desde allí se sigue la pista de tierra que en poco tiempo nos introduce en el espacio protegido del Pinar de Pilancones y nos conduce a la Degollada del Dinero; a continuación un sendero señalizado (S 60) desciende por la vertiente de Pilancones, pasando bajo el escarpado Morro del Guirre (1.301 m.s.n.m.) y caminando en dirección suroeste. Luego vuelve a aproximarse a la cresta divisoria que separa Pilancones y la cuenca de Chira, rumbo a la Degollada del Sordo, lo que permite divisar simultáneamente los paisajes que ofrecen ambas empinadas laderas repletas de extensos pinares maduros, sobre todo los de Pilancones.

La presa de Chira y el caserío de Cercados de Araña quedan a nuestros pies, en el fondo del Barranco de Chira, mientras el destacable y espigado Morro del Yerbahuerto (1.315 m.s.n.m.), saliente rocoso que sobresale del pinar, corona la empinada ladera que tenemos por delante.

Desde la Degollada del Sordo podemos rodear completamente esa montaña, adentrándonos nuevamente en la parte alta del pinar de Pilancones, contemplando desde lo alto como algunos estriados precipicios rompen la hegemonía del pinar y profundizan el tramo superior de estos barrancos, los cuales se abren paso hacia las medianías sureñas.

Estando en la degollada resulta más sencillo coronar el Morro del Yerbahuerto, para lo cual, después de que el camino discurra por el pinar de la ladera y supere un repecho por la fachada norte del morro, hay que subir finalmente durante un corto trecho por una pista de tierra a la que va a dar el sendero seguido.

La suave lomada oeste seguida por la pista hasta la cima del Yerbahuerto (donde existe un gran antena y casetas de telecomunicaciones) contrasta con la que se derrumba vertiginosa y abruptamente bajo el perfil oriental del morro, por lo que el camino no tiene otro destino que finalizar en esta vistosa cumbre, la cual nos obsequia con sobrecogedoras, extasiantes y amplias panorámicas 360º a la redonda.

Desde la cumbre del Morro de Yerbahuerto o desde sus inmediaciones la altura ganada es la suficiente como para gozar plenamente del paisaje que nos rodea, ya que se tienen unas vistas muy sugerentes de la zona central y sur de la isla; para empezar seguimos con la mirada parte de la ruta que nos trajo hasta aquí a través del tramo alto del pinar de Pilancones, después de haber asimilado el repentino e inesperado shock visual que supone asomarse al abismo abierto al vacío bajo la escarpada arista oriental de la montaña, contemplando la inmensa cuenca de Pilancones desde las alturas. Se divisa la presa de la Gambuesa bastante abajo, bajo el pinar de Pilancones, en el Barranco de Ayagaures, y parte del recóndito caserío de Las Tederas cauce arriba y en la base de la mole de la Montaña Negra, escarpe elevado desde el mismo fondo del barranco y que divide el devenir de sendos tajos en diferentes ramales en torno a esa montaña interior.

El Morro de la Cruz Grande destaca en la cabecera del sector oriental de la cuenca de Pilancones y otros escarpes cercanos a la Degollada de La Manzanilla ocultan la visión del más lejano Barranco de Los Vicentes, perteneciente también al espacio protegido del Pinar de Pilancones.

En el plano corto y vertiente abajo mirando a través de la ladera norte del alto del Yerbahuerto, al otro lado del sector de Pilancones, la vista encuentra, tras un empinado declive, la presa de Chira, cercana a la gran y desolada mole del Montañón, el cual forma un gran precipicio sobre el Barranco de Arguineguín, tajo poco apreciable desde esta atalaya.

Sobre la vertiente occidental de ese largo tajo se eleva la voluminosa mole de Tauro, y de nuevo en horizontes más lejanos, pero ahora dejando volar la mirada hacia el oeste, llama la atención la piramidal Montaña Adlobas, dentro del Macizo del Suroeste.

Hacia el noreste se divisan las cumbres insulares del Roque Nublo, Pico de Las Nieves y la parte elevada de los imponentes Riscos de Tirajana, formando un magnífico telón de fondo que corona los paredones por los que circula el Camino de La Plata y los que rodean Ayacata, como los Riscos de Chimirique y del Aserrador.

Desde esos riscos verticales y marrones, las encantadas retinas siguen el recorrido visual por la cresta norte del Barranco de Ayacata, situada más allá de la presa de Chira y la más lejana de Las Niñas, reconociendo las montañas o roques que coronan el Macizo de Inagua, Ojeda y Pajonales, como el Lomo de Los Almaceres, Morro de Pajonales, Morro de La Negrita, Montaña Alsándara, y finalmente, en las postrimerías occidentales

Desde la cumbre del Morro de Hierba Huerto volvemos sobre nuestros pasos hasta encontrar un cruce de caminos, eligiendo el que nos baja a la presa de Chira, y desde ahí remontamos por el fondo de esa cuenca, al principio por asfalto, hasta llegar a la Degollada de la Cruz Grande, cerrando así el circuito senderista.

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