BARRANCOS DEL NORTE DE LA PALMA

4 febrero, 2017

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

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Al tratarse de un territorio primitivo desde el punto de vista geológico, el norte palmero es tierra de profundos y largos barrancos que forman una sucesión de cañones y agrietan esta vertiente desde las altivas cumbres insulares de más de 2.000 m. hasta la acantilada costa discurriendo paralelos y sin tregua uno tras otro.

De esta manera y siguiendo un recorrido de oeste a este por el norte de la isla bonita tenemos los barrancos de La Luz, nada más salir de Santo Domingo de Garafía, seguido por el de Juan Adalid, el de La Magdalena, los cuales son de escasa entidad vertical con respecto a los que encontramos más a oriente.

Los verdaderamente impresionantes son los barrancos de Fagundo, de los Hombres, de Franceses y el de Gallegos, que presentan su aspecto más impresionante y profundo en sus respectivos tramos bajos y medios al poder contemplar sus verticales farallones laterales con menos vegetación.

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En el reducido espacio disponible que queda en las lomadas o divisorias, entre barranco y barranco, los lugareños se las han ingeniado para aprovecharlo al máximo, construyendo y agrupando casas que dan nombre a poblados perdidos y aislados como Don Pedro, El Tablado y Franceses, y abancalando el terreno para huertos agrícolas de subsistencia, formando un repetitivo, ancestral y bucólico panorama; una simbiosis entrañable entre hombre y territorio, sin más elementos extraños y artificiales que domestiquen estos tajos.

Como barrancos de largo recorrido que son, albergan una riqueza botánica y faunística que comprende desde el cardonal-tabaibal en la costa hasta el de alta montaña en sus cabeceras, pasando por bosquetes termófilos de longevos dragos, frondosa laurisilva y pinar canario.

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En estos espectaculares barrancos de la Reserva Natural Especial de Guelguén (que protege el tramo medio y bajo de los mismos) se refugia una muestra excelente de la laurisilva palmera, y en sus acantilados costeros se localiza posiblemente el mejor ejemplo de hábitat rupícola de la isla. En ambos pisos bioclimáticos se puede encontrar un amplio elenco de componentes endémicos de la flora, con muchas especies protegidas y unas pocas amenazadas. La entomofauna es considerablemente rica y diversa, y entre la avifauna sobresalen varias especies amenazadas que tienen en este lugar una zona de nidificación de vital importancia para su pervivencia. En conjunto, la reserva alberga un interés natural y paisajístico sobresaliente representativo de la típica orografía accidentada del norte de La Palma. Además desempeña un papel importante en la protección de los suelos y recarga del acuífero.

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