ROQUES DE TENTENIGUADA (GRAN CANARIA)

17 enero, 2017

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

10544325_903760819689604_3736170684416448759_nEsta ruta comienza en el pueblo de Cazadores, Gran Canaria. El primer tramo coincide con la ruta de “Tenteniguada”, trayecto que en una primera parte transcurre por una pista asfaltada y dejando atrás casas dispersas, atravesando la cabecera del Barranco de Los Cernícalos, divisando su tramo más profundo y escarpado. Después de alcanzar el punto más profundo, sin apenas variar de altura, de la vaguada que forma el barranco a este nivel, finaliza el asfalto, junto a unas casas, apareciendo un sendero que circula por la otra ladera, entre pencones y piteras y más adelante codesos que parcialmente invaden el camino. Este camino confluye en una pista, junto a otras casas, lugar que permite contemplar otro barranco vecino, cuyas laderas aparecen pobladas de pinar y codesos, apareciendo bien definidos el límite de ambas formaciones vegetales, y aparentemente no mezcladas. El perfil del barranco, abierto en “V” permite ver buna parte de la costa de Telde, y fuera de él pero también en las tierras bajas destacan la capital insular, La Isleta y pequeñas elevaciones como la Montaña de Bandama.

Si atravesamos la pista y seguimos de frente se llega al borde de la vertiente izquierda de este barranco, y desde ahí se desciende al pueblo de Tenteniguada, en el interior del ancho y humanizado valle del mismo nombre.

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Nuestra ruta sigue la pista subiendo en dirección a la Caldera de Los Marteles. Según ganamos altura las vistas cada vez son más espectaculares y estratégicas, subiendo por el borde del siguiente barranco que muere en el cada vez más lejano fondo del Valle de Tenteniguada, a medida que aumenta el campo visual que ofrece la franja de la isla comprendida entre el sureste y el noreste, destacando en este tramo un mirador natural de los altivos precipicios del valle ya cerca de la Caldera de Los Marteles, altura ganada que también permite recordar con la vista el primer tramo de la ruta atravesando la cabecera del Barranco de Los Cernícalos. Pero bastante antes de eso, al poco de empezar la subida, por supuesto aparecen en la divisoria central del valle, el vistoso, diferenciado y nada desapercibido conjunto de roques formado por el Roque Grande y Roque Chico, hermanados uno por encima del otro.

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Al llegar a la caldera, junto a la carretera, cogemos otra pista, ésta descendente, la cual coincide con un pequeño tramo de la ruta del “Barranco del Cable”. Esa ruta formaba un circuito porque rodeaba los dos roques, bajando próxima a la divisoria central, llegando casi al fondo del valle y subiendo por el otro lado de los roques, por el Barranco del Cable, que también converge en este mismo valle, ascendiendo hasta un lugar próximo a la Cruz del Saucillo, situado a mayor altura que la caldera de Los Marteles.

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La pista descendente antes citada se adentra en la cabecera del Barranco de Los Alfaques entre pinos, codesos, cerrajones, bejeques, flores de mayo, alhelíes, etc., tajo de perfil más salvaje, profundo y retorcido que los anteriores, antes de difuminarse en el fondo del Valle.de Tenteniguada, que se ha mostrado absolutamente domesticado y avanzando plácidamente hacia la costa, en contraste con los empinados e indómitos barrancos como éste que se afanan en dejar cicatrices abiertas en la cabecera del valle. 

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Después de esta corta bajada no hay que desviarse por el sendero de la ruta del Barranco del Cable, sino seguir la pista que rápidamente se transforma en un corto sendero que asciende hacia la degollada vecina al Roque Grande, por encima de la base sobre la que se eleva esta chimenea volcánica petrificada que parece vigilar desde esta estratégica atalaya la vida en el valle que se abre y serpentea a sus pies. Desde aquí se divisa el Barranco del Cable al otro lado y el Roque Saucillo en la otra ladera, no contemplado hasta ahora pues permanecía oculto por los Roques Grande y Chico.

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