LOS CASCAJALES. SANTA LUCÍA DE TIRAJANA (GRAN CANARIA)

18 diciembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Esta excursión empieza en Santa Lucía, en el fondo del Valle de Tirajana. 

Al principio el recorrido alterna entre senderos empedrados y amurados y pistas de tierra, ganando altura sin excesiva dificultad, pasando por viejas terrazas agrícolas y terrenos para pastos del ganado.

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Al llegar al poblado de Taidía el sendero comienza a subir con mayor decisión buscando la vertiente norte de este amplio valle que encierra algunas poblaciones, donde también se hayan San Bartolomé de Tirajana y otros barrios dispersos por el fondo del valle. A partir de Taidía la pista da paso a un sendero zigzaguente que hace más llevadera la subida y que busca el borde de esta amplia depresión, entre las vertiginosas barranqueras laterales del Barranco Seco y el más profundo de La Cagarruta. 

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Después de superar gran parte de la vertiente, estamos en un saliente cercano a la cresta del valle que ya muestra espectaculares panorámicas sobre éste, sorprendiéndonos, mientras la senda avanza por el andén y entre la sequedad reinante, unos goteríos que destilan en la roca formando unas posas de agua, invadidas por juncos y otras plantas hidrófilas, punto desde el que se observa como el Barranco de La Cagarruta se profundiza y perfila ladera abajo, convergiendo en el valle principal. A partir de aquí el camino sigue subiendo cercano a la arista, y por tanto sin abandonar las cada vez más espectaculares vistas que nos reconfortan con la gran amplitud del valle y de las montañas que lo encierran, como el Macizo de Amurga, el Morro de Las Vacas y el de Cruz Grande, a medida que se abre hacia el sur de la isla el Barranco de Fataga. 

Más arriba el sendero muere en una pista y el pinar comienza a ser abundante. Al otro lado del Valle de Tirajana, otro barranco nos separa del siguiente y más profundo Barranco de Guayadeque, cuyo discurrir se adivina en la distancia al divisar la parte alta de sus promontorios laterales.

Siguiendo hacia arriba hay varias pistas que se dirigen hacia la derecha, hacia la cercana Caldera de Los Marteles, pero ese no es nuestro destino, por lo que hay que seguir subiendo con ligera tendencia a desviarnos a la izquierda para no alejarnos del borde norte del Valle de Tirajana.

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La pista no va justo por el filo, pero alguna que otra vez alcanza degolladas que parecen balcones naturales con vistas al valle, y que superan en gozo visual a la anterior debido a la altitud alcanzada. En una de ellas, existe un desvío que desciende hasta lo que la verticalidad de la ladera le permite, contemplando en este tramo el vistoso Risco Blanco desde arriba y un potente y grueso dique cercano.

12512483_1109258289139855_8758404131040434104_nAl final se acaba la pista y aparece un camino señalizado con mojones de piedra pero que avanza un tanto perdido entre el matorral de codesos, tajinastes, margaritas, cerrajas, retamas, alhelíes, vinagreras, piteras, jaguarzos,… acercándonos al Risco Blanco pero sin llegar a él, entre verticales laderas y barranqueras que intimidan, empequeñecen y parecen aislar al caminante.

De vuelta a la pista principal seguimos subiendo un poco más, dejamos un pequeño cono volcánico y la zona conocida como La Calderilla a nuestra derecha, formando el adyacente terreno de lapilli sobre el que crecen almendros, y poco después llegamos a la zona invadida por antenas, alcanzando la pista asfaltada que desde la cumbre de la isla desciende hasta el Pico de La Gorra, distinguible por su cima plana, en el mismo borde del valle y cercano a esta zona de las antenas, conocida como Los Cascajales. Esta pista asfaltada sigue subiendo y llega al Pozo de Las Nieves de los Canónigos, un gran hoyo de unos 20 metros de profundidad donde se almacenaba la nieve en el pasado. Las grandes y numerosas antenas que dejamos atrás y la vecina zona militar rompe el encanto que toda cima debe tener.

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Me quedo con los desfiladeros cortados hacia el abismo que configuran la cabecera del Valle de Tirajana, de los escarpados Riscos de Tirajana, entre los que figuran, además del Risco Blanco, las cumbres insulares del Cañadón del Jierro, El Campanario y el espigado Roque de la Agujereada (máxima cota de la isla con 1.949 m.s.n.m.), que surgen directamente del fondo de la depresión, y también con las panorámicas hacia el sur tras el Macizo de Amurga, el cual separa el Valle de Tirajana del de Fataga, y siguiendo con la vista el discurrir del Barranco de Fataga se haya en el extremo sur de la isla el complejo dunar de Maspalomas.

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