TABORNO. ANAGA (TENERIFE)

4 diciembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

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En este pateo se disfruta de unos espectaculares paisajes en la mayor parte del recorrido que comienza en el Pico del Inglés, de algo más de 900 m de altura, uno de los puntos más elevados de la Sierra de Anaga y mirador natural del macizo y de buena parte de Tenerife si la frecuente bruma lo permite.

 

10659212_785941388138215_6042835013592056087_nEntre un frondoso bosque de laurisilva el sendero desciende continuamente (y atraviesa la carretera TF1123 a la altura del restaurante Casa Carlos, al poco de caminar) hasta el espigado Roque Taborno, que se puede rodear, después de pasar por el caserío de Taborno, transcurriendo en todo momento por la cresta (Lomo Alto, La Gollada Chica) que divide los barrancos de Taborno (izquierda) y de Afur (derecha).

 

Al final del recorrido, a unos 600 m. de altitud, sobre prominentes acantilados que sucumben a ambos lados de la divisoria, el paisaje se divisa en un grandioso espectáculo, con el mar, abajo a vuelo de pájaro, tan lejos que apenas son perceptibles las playas de Tamadite, en la desembocadura del Barranco de Afur, y de La Fajana, en la del Barranco de Taborno. Éste, a diferencia del de Afur, es uno de los barrancos más salvajes y retorcidos de Anaga con imponentes fugas que le dan un aspecto de auténtico cañón encajonado y profundo.

 

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En la vertiente opuesta del Barranco de Afur constituye un placer para los sentidos las vistas de los riscos Marrubial, Payés y la recortada cresta de El Fraile, cobijando el Sabinar de Afur en sus empinadas laderas, que es el sabinar natural más extenso que sobrevive en la isla.

 

10007412_785941431471544_1280942950498367131_nMás allá del ancho Barranco de Afur, se divisan los confines de la Sierra de Anaga, desde El Draguillo, Cabezo del Tejo, Roque Anambro, Chinobre hasta el más cercano Roque Negro, con los picachos que surgen del mar, como los lejanos Roques de Anaga, las desoladas y erosionadas laderas costeras que paulatinamente se elevan hasta fundirse con el manto verde que envuelve las cumbres, disimulando el agreste relieve.

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