BARRANCO DE LOS TILOS O DEL AGUA

5 septiembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar.

Los barrancos del noreste de La Palma se caracterizan por su largo recorrido, desde la línea cumbrera hasta el mar, y por su pronunciado encajonamiento. Sus cabeceras están constituidas por cuencas calderiformes que convergen en un cauce común, normalmente estrechas y profundas en su tramo medio. En la Reserva de la Biosfera de El Canal y Los Tiles, los ramales, cerca de la cabecera, de Marcos y Cordero, separados por el Lomo Corto, acaban uniéndose dando lugar al impresionante, profundo y húmedo Barranco del Agua o de Los Tilos, con un recorrido total de unos 9 km. de longitud y salvando un desnivel de 1.800 metros.

13775428_1196548077077542_1669865600633864008_nLa formación de esta cuenca ha sido resultado de una acción erosiva ininterrumpida a lo largo de millones de años, intensificada en periodos de mayor pluviometría del Cuaternario, favoreciendo los desprendimientos y deslizamientos masivos de materiales. Sin embargo, la formación de una densa cubierta vegetal frenó el ímpetu erosivo y de retener el suelo con las raíces.

Este escarpado tajo está excavado en los materiales volcánicos de las series basálticas, dejando al descubierto en la cabecera el Complejo Basal, estructura constituida por una serie de erupciones, primero submarinas y subaéreas, así como una densa red de diques y rocas plutónicas. Caracteriza a este complejo basal su impermeabilidad, lo que ha permitido la formación de un importante acuífero subterráneo, en el que se han ido almacenando las aguas infiltradas a través de los materiales superiores. Este fenómeno origina los Nacientes de Marcos y Cordero, cuyo caudal hace de estos manantiales naturales los más importantes de Canarias, junto con los que afloran dentro de la Caldera de Taburiente.

La orientación SW-NE del Barranco del Agua y su ubicación en la fachada nororiental de la islas le confiere unas cualidades óptimas para la recepción de los vientos alisios cargados de humedad, brumas que además originan mayor estabilidad en los parámetros climáticos. Sin embargo, en las cotas más elevadas, ocupadas por el pinar, el clima es más riguroso con grandes variaciones termométricas, tanto diarias como estacionales.

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Su largo discurrir permite el desarrollo de diferentes pisos bioclimáticos según la mayor o menor influencia del alisio, desde los impenetrables bosques de laurisilva del tramo medio hasta el pinar mixto y puro de las partes más altas.

En la zona más húmeda del barranco, entre los 500 y los 1.200 m.s.n.m, crecen árboles de gran porte como viñátigos, tiles, palos blancos, que dan cobijo a los esquivos saucos y tabaibas de monte, y bajo cuyas amplias copas reina una acusada penumbra, y a pesar de eso el sotobosque se muestra relativamente rico en especies herbáceas y arbustivas, como crestas de gallo, malfuradas, morgallones, patas de gallo, bicácaros, algaritofes, nomeolvides, reinas de monte, estrelladeras, matos blancos, flores de mayo, helechos, salvias, etc… En las laderas más inclinadas aparecen otras especies arbóreas del monteverde menos exigentes desde el punto de vista hídrico como acebiños, laureles, fayas, brezos, madroños, mocanes, sanguinos, barbusanos y peralillos. En riscos y salientes encuentran su hábitat ideal plantas rupícolas como los bejeques, cerrajas, orejones, tajinastes, jarillas, etc…

13731465_1196548060410877_8258767826197952791_nA partir de los 1.200 m.s.n.m., disminuye la influencia brumosa y húmeda del alisio y este vergel va dando paso paulatinamente al pinar canario, entremezclados con brezos, fayas, acebiños, jaras, gacias, escobones y otras especies características del sotobosque del pinar canario.

Finalmente hay que destacar las saucedas que cubrían los fondos de los barrancos, pero han perdido protagonismo a medida que se canalizaban las aguas desde los nacientes.

En cuanto a la fauna, se trata de una de las zonas más ricas del archipiélago, destacando invertebrados, aves como el pinzón vulgar, la gallinuela, la paloma turqué, la pardela pichoneta y la paloma rabiche y algunos murciélagos.

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El sendero que recorre gran parte de la longitud del barranco cercano a su lecho comienza poco antes del centro de visitantes. La primera parte transcurre por una pista de tierra que al principio atraviesa un largo túnel, asciende entre la frondosa laurisilva. A pesar de caminar cerca del cauce, los profundos cortados laterales que se hunden sobre él impiden verlo, tapizados de grandes píjaras o helechos de grandes hojas. La pista a veces avanza en serpenteantes revueltas, no dejando ver el panorama del barranco debido al impenetrable dosel arbóreo que parece reducir el espacio vital del senderista a la mínima expresión.

13775740_1196549487077401_4717203310106312128_nUn lugar desde donde dejar escapar la mirada más allá de la arboleda es el mirador del Espigón Atravesado, desviándonos ligeramente de la ruta a seguir, en el extremo de un saliente que retuerce el discurrir del barranco. Aunque es un mirador interior del tajo, su ubicación elevada sobre el cauce nos hace disfrutar de una alargada perspectiva alrededor de él, apreciando el vertiginoso descenso del espigón desde el borde sur del barranco. Desde ese privilegiado punto podemos contemplar como otros espigones se derrumban desde ambas vertientes a la vez que curvan el característico perfil del tajo, sobre todo aguas abajo, con el Espigón Grande y el Topo de Las Roseras.

También se divisa la oscura y recóndita faja en el manto verde que constituye el profundo cauce. Aguas arriba, aparte de verdes, próximas y empinadas vertientes, no puede atisbarse mucho mayor recorrido del barranco pues el espigón del Lomo de Los Caballos hace virar su trazado hacia la derecha.

Volvemos al camino principal donde el horizonte más lejano del caminante se ciñe a la espesura y densidad del bosque encantado y encantador, y que nos hace andar sin apreciar los entresijos del barranco, andando sin ningún tipo de referencia externa a esta gigantesca esponja viviente, y que parece absorber no solo la humedad atmosférica sino también nuestros sentidos y pensamientos.

Más arriba el recorrido abandona la pista, dejándola a la izquierda, siguiendo un camino ascendente que ya no abandonamos hasta el final del recorrido, y que rápidamente cruza el lecho mediante un primer puente de madera. A partir de aquí comienza un largo y, en ocasiones, duro ascenso que busca la vertiente norte del tajo, ganando altura frecuentemente mediante escalones en los tramos más inclinados.

En épocas lluvias se aprecia alguna cascada que se precipita desde las alturas del Lomo Corto, lugar bastante elevado aún con respecto a nosotros, apareciendo y desapareciendo entre el bosque. Finalmente el torrente busca el cada vez más lejano fondo, en la vecindad del camino que vamos siguiendo.

La ladera que culmina en Lomo Corto es la divisoria del barranco en los ramales que se unen cerca de donde cae esta cascada, mientras la senda sigue ganando altura por el ramal de la derecha rumbo al Naciente de Cordero.

Según vamos subiendo el Monteverde se hace más xerófilo, entremezclados con portentosos pinos canarios. El pinar, más abierto que el bosque de laurisilva, permite apreciar los grandes paredones basálticos que nos flanquean y tener una mayor sensación de abismo vertical, además de que a estas alturas la cabecera del tajo empieza a expandirse, observando la divisoria y los ramales comentados anteriormente, el de Marcos y el de Cordero, desde un lugar visualmente estratégico conocido como Los Espejos.

Poco antes de la subida final a través del pedregoso lecho del ramal de Cordero, entre altivas y verticales paredes, hay que pasar por el segundo puente de madera. Poco a poco se va elevando sobre nosotros la gigantesca mole rocosa de la que brota el primero de los nacientes vistos en el pateo, el Naciente de Cordero, menos caudaloso que el de Marcos, muriendo aquí el canal que porta el líquido elemento que nos regala este vigoroso y señor Barranco del Agua.

Otro recorrido también con final muy panorámico es subir al mirador de La Baranda desde el centro de visitantes, mirador situado en el margen norte del tajo, cuyo pateo es mucho menos exigente y más corto que el que recorre su longitud descrito anteriormente.

13754078_1196553387077011_2415402456202559145_nDesde ese privilegiado punto se disfruta de una completa visión del Barranco del Agua, y como los espigones que se desploman desde ambos bordes atormentan y retuercen su devenir, desde la lejana cabecera, bajo las cumbres insulares, hasta la costa, donde el tajo se muestra menos espectacular y más domesticado con diversos cultivos y poblaciones en sus proximidades.

 

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