BEJENAO

3 septiembre, 2016

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Texto y fotos de Salvador González Escovar

Desde La Cumbrecita sube un sendero hacia el Pico Bejenao, de 1.854 m.s.n.m., con excelentes panorámicas de la Caldera de Taburiente, al transcurrir casi en la totalidad del recorrido por la vertiente orientada a esa depresión.

14100364_1222568947808788_4726819078588673420_nEl camino va superando decididamente cortados que se desploman sobre el Lomo de Las Chozas y con magníficas vistas enfrentadas a los descomunales pilares basálticos que se derrumban desde la Punta de Los Roques, elevada al otro lado de la vaguada que forma La Cumbrecita, localizada en la cabecera del Valle del Riachuelo. 

A partir de El Rodeo, donde la senda enlaza con el camino viejo y alternativo que viene de Ferrer, y punto a partir del cual la vista se extiende más allá de los límites de la caldera, el sendero inicia el tramo final, con un continuado serpenteo algo empinado que finalmente culmina en la cumbre del Pico Bejenao.

14063849_1222571964475153_7424422025196616844_nLa panorámica hacia el interior de la caldera se deja ver entre pinos y desfiladeros que vertiginosamente descienden hasta las entrañas de este inmenso socavón abierto en la corteza terrestre. 

Si las nieblas frecuentes lo permiten, el espectacular anfiteatro geológico de la Caldera de Taburiente se muestra en toda su grandeza y belleza, divisándose escarpes y pitones como el Roque Idafe, el Roque Salvaje, el Roque del Huso, quedando ocultos solo algunos rincones de sus barrancos más profundos.

A nuestros pies y rozando los 1.000 metros en pleno abismo libre, escabrosos barrancos como el del Almendro Amargo, el de Rivanceras o el de Taburiente arrugan el inmenso pinar, que en parte logra disimular sus trazados. 

14088415_1222573824474967_8791039888080603884_nDesde la cima de la montaña la vista se alarga hacia el sur, destacando los volcanes recientes de Cumbre Vieja, que podemos ver desde la costa oeste hasta sus cumbres, apareciendo en primer lugar el Volcán Birigoyo, y detrás otros escarpes como el Roque Nambroque y el Volcán de La Deseada.

14054093_1222578347807848_6632660985749630951_nHacia el oeste la vista se desploma por el Valle de Aridane y por el Barranco de Las Angustias, el gran desagüe natural de la caldera que disfrutamos desde lo alto.

Los sentidos disfrutan al hacer un recorrido visual por las crestas, paredones y fugas, cada una con topónimo que a base de consultar mapas uno va recordando los nombres, los cuales circundan el interior de esta gran cuenca erosiva, y al no tener montañas importantes cercanas al Bejenao, ningún obstáculo interrumpe la mirada en 360º a la redonda.

De esta manera y desde esta privilegiada cumbre se van reconociendo lugares en la distancia como Tenerra, el imponente murallón triangular del Risco Liso, el pedregal de la Playa de Taburiente y el Lomo del Escuchadero, entre otros. Sobre estos topónimos la hilera de cumbres de más de 2.200 m.s.n.m. se alzan sobre vertiginosas fugas, parcialmente ocultas por afilados espigones, cimas que recortan el azul celeste, ubicando de oeste a este con la mirada el Roque Palmero, el Roque Chico, el Roque de Los Muchachos, Los Andenes, el Pico de La Cruz, Piedrallana y el Pico de La Nieve como promontorios más destacables.

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