CEDRO CANARIO

19 junio, 2012

Este cedro (Juniperus cedrus ssp. cedrus) es un árbol endémico de Canarias aunque en la vecina isla de Madeira podemos encontrar la subespecie maderensis endémica de dicha isla.

No estamos ante un auténtico cedro sino ante una variante de los enebros europeos (Juniperus oxycedrus) con los que está muy relacionado.

Este árbol es propio de las comunidades del bosque termófilo, monteverde, pinar y alta montaña canaria siendo de las pocas especies arbóreas que soportan las duras condiciones de la alta montaña canaria, tanto en verano como en invierno.

Es un árbol que alcanza gran longevidad y es de crecimiento relativamente lento, al igual que su pariente natural en las islas, la sabina. Por su apreciada madera, de consistencia compacta, ligera y aromática ha sido fuertemente talado, por lo que gran parte de los ejemplares que se pueden observar hoy en día de manera natural se encuentran refugiados en riscos inaccesibles de la zona de cumbres de las islas donde habita.

En cuanto a su descripción, normalmente se trata de un arbusto o árbol pequeño, aunque en condiciones favorables puede alcanzar los 20 metros de altura, y pertenece a la familia de las cupresáceas. El tronco normalmente se muestra retorcido y tiene una corteza gris, escamosa que se va fisurando en los ejemplares adultos. Presenta un porte siempre verde, tupido, muy ramificado con ramas péndulas o ligeramente colgantes.

Las hojas son pequeñas, finas, duras, rígidas, planas, de forma acicular o linear, puntiaguda, de color verde oscuro con dos líneas blanquecinas por el haz, presentes en grupos de tres alrededor de las ramas, de hasta 1.5 cm. de largo y 2 mm. de ancho cada acícula.

Flores dioicas, tanto las femeninas como las masculinas son diminutas, aunque abundantes. Las flores masculinas son pequeños conos amarillentos cargados de polen y de forma oval; los conos femeninos aparecen colgantes en las axilas de las hojas.

Los cedros femeninos originan frutos (conocidos como arcéstidas) esféricos, normalmentes colgantes, de color marrón-rojizo en la madurez (maduración que se alcanza unos 20 meses después de la floración), de aproximadamente 1 cm. de diámetro. Cada fruto contiene un número variable de semillas, que necesitan pasar por el tracto intestinal de aves como el cuervo o la chova, o de un tratamiento químico para que germinen nuevos plantones.

El cedro normalmente habitaba los dominios potenciales del pinar y del retamar-codesar de cumbre, entre los 1.500 y 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar, aunque debido a la intensa explotación a la que ha sido sometido desde la época de los guanches, actualmente ha quedado relegado a riscos y cabeceras de barrancos de la zona de cumbres de las islas de mayor relieve de Tenerife, Gran Canaria, La Gomera y La Palma. Por esta razón se encuentra bastante disperso en cumbres, y de manera testimonial puede ocupar zonas de pinar canario y de transición de éste al matorral de cumbres. En todo caso se trata de una especie muy dispersa y rara, y por tanto amenazada de extinción, aunque como se comentó al principio es muy adaptable a los diversos ecosistemas canarios desde la zona de medianías a la de cumbres, tanto en el sur como en el norte de las islas, de ahí que sea una especie ideal para reforestación, sobre todo en asociación con el pino canario.

Además de los usos de carpintería debido a su apreciada madera, el cedro tiene propiedades medicinales como antiséptico, antiparasitario, antiinflamatorio y para cura de heridas.

Texto y foto de Salvador González Escovar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: