GEOGRAFÍA DE CANARIAS

26 agosto, 2011

LOCALIZACIÓN Y RASGOS GENERALES.

Las Islas Canarias se localizan en el Atlántico Medio (entre los paralelos 27º y 30º al Norte del Ecuador) y entre los 14º y 40º de Latitud Norte. Está formado por siete islas mayores (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro) cuatro menores (La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara y Lobo), y varios islotes o roques (Roque del Este, del Diablo, Salmor, Gando…).

El Archipiélago Canario comprende 7.446,6 Km2 desigualmente repartidos ya que, sólo tres islas sobrepasan los mil kilómetros cuadrados (Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria).

La configuración montañosa y las abruptas pendientes resultantes son otros de los rasgos que caracterizan el Archipiélago Canario, pues las fuertes pendientes resultantes de las cumbres en relación con sus escasas distancias al mar, son visualmente muy impactantes en ocasiones (Andén Verde en Gran Canaria, las Paredes septentrionales del Teide, La Caldera de Taburiente en Tenerife y La Palma respectivamente, y el Julan o EL Golfo en El Hierro), concediéndoles una singularidad única en el mundo. Sin embargo, estas estructuras del espacio canario, tan frágiles para su ocupación por parte de la colectividad humana, está soportando la mayor sobre ocupación del territorio español y europeo superando incluso los 300 habitantes/km2 en las islas de Tenerife y Gran Canaria.

El Archipiélago Canario, situado entre los paralelos 13-19°W y los meridianos 27-30°N en el Océano Atlántico Centro-Oriental y próximo a la costa NO africana, está constituido por ocho islas de origen volcánico. Las islas se han formado en la parte oceánica de la placa africana, cerca del talud continental de la costa NO africana y están distribuidas transversalmente respecto a la corriente marina dominante, conocida como Corriente de Canarias, con canales de separación entre ellas relativamente cortos y, generalmente, de gran profundidad.

Por su naturaleza volcánica y juventud, la mayoría de las islas carecen de una plataforma insular extensa, siendo el conjunto Lanzarote – Fuerteventura y las islas de Gran Canaria y La Gomera las que presentan plataformas submareales más amplias, sin duda como consecuencia de su mayor edad. Por el contrario, las islas más jóvenes, como es el caso de La Palma y El Hierro prácticamente no poseen plataforma marina y en muchos sectores costeros es posible alcanzar los 200 m de profundidad a muy poca distancia de la costa (100-200 m). En general, las costas de las islas occidentales (La Palma, El Hierro y La Gomera), sobre todo las orientadas al N y O, son muy acantiladas y carecen casi de playas, las cuales, cuando existen, se encuentran en la desembocadura de los barrancos principales y están formadas principalmente por cantos rodados (“callaos”) de diverso calibre o por arenas negras volcánicas.

El efecto combinado de la situación geográfica del archipiélago canario y su naturaleza volcánica determinan que las aguas que lo rodean presenten unas características particulares de gran interés, tanto en lo que se refiere a sus propiedades hidrológicas (temperatura, salinidad, nutrientes, etc.) como a una serie de fenómenos oceanográficos asociados a nivel mesoescalar: remolinos, filamentos, estelas, etc., (Haroun, 2001). La importancia de estos parámetros oceanográficos desde el punto de vista biológico queda patente por la indudable influencia que ejercen sobre diversos fenómenos y procesos que condicionan la formación y estabilidad de las comunidades marinas litorales, tanto bentónicas como demersales.

Las mareas en Canarias presentan un régimen de tipo semidiurno, con un rango medio de oscilación entorno a 1 m y siendo su rango máximo cercano a los 3 metros, como suele ocurrir durante las grandes mareas vivas equinoccionales. Sin embargo, como consecuencia de la marcada orografía litoral y la escasa amplitud de mareas en Canarias, las franjas intermareales de gran extensión que quedan emergidas durante la bajamar son muy escasas en las islas, y, por lo tanto, los ambientes de charcos intermareales y rasas litorales están poco representados.

A lo largo de diversos puntos de la cercana costa noroeste africana, se producen fenómenos de afloramientos de aguas profundas, que tienen una salinidad y temperatura menor que las aguas superficiales, siendo más ricas en nutrientes. La mayor o menor penetración de los filamentos de estas aguas afloradas hacia la cadena de islas que conforman el Archipiélago Canario, revela el alcance de este proceso oceanográfico como aportación de nutrientes a las comunidades bentónicas costeras que normalmente están bañadas por aguas oligotróficas. Aunque en determinadas épocas del año se pueden observar filamentos derivados de dichos afloramientos africanos, con aguas ricas en nutrientes y baja salinidad, que alcanzan las Islas Orientales y más esporádicamente hasta Gran Canaria.

A modo de resumen sintético, se puede decir que el efecto combinado de diferentes parámetros oceanográficos (corrientes, temperatura, concentración de nutrientes, etc.) tanto a nivel local y mesoescalar como a gran escala, queda reflejado en que en las costas canarias se produzca un amplio abanico de posibilidades en las características oceanográficas de sus aguas, y por ende, de las comunidades bentónicas que pueden desarrollarse en diversos tramos costeros.

Se puede decir que las afinidades y peculiaridades descritas así como, la biodiversidad que en ellas se desarrolla y su dispersión en el océano Atlántico le confieren en el mundo el ser uno de los ámbitos ecológicos mas cohesionados y peculiares del Planeta.

CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS Y GEOMORFOLÓGICAS.

En general no existe todavía un acuerdo unánime sobre la orogénesis de canarias, al no haber un modelo coherente con todos los datos existentes. De todo lo visto se podría establecer dos grandes grupos de modelos, donde el denominador común es el esquema de la tectónica global o de placas:

a) Aquellos que mantienen como eje fundamental de un penacho o pluma térmica del manto, es decir el ascenso, a modo de columna o pluma, de material caliente del manto.

b) Y los que apoyan el papel fundamental de la tectónica de placas, como responsable del magmatismo canario.

Así a lo largo del tiempo y en numerables estudios, Canarias ha sido el punto de reunión de muchos científicos, dado que es uno de los pocos archipiélagos formados por la erupción de volcanes marinos y que estos todavía estén activos, además de ser una zona con numerosas erupciones (18 en las últimos 500 años), y su interesante historia volcánica que abarca varias decenas de millones de años, con fases de construcción submarina y subaérea. Desde hace tiempo se manejaban diferentes teorías sobre la formación de las islas, llegando a tener mas peso las siguientes:

OROGÉNESIS DE LAS ISLAS CANARIAS

Teoría del punto caliente

Según esta teoría, las islas fueron formadas en la fosa transoceánica que se encuentra entre África y América. Explica perfectamente cadenas lineales de islas, como Hawai, donde existe un foco magmático fijo en el manto donde se desplaza la placa litosférica. Las islas que se van formando sucesivamente en la vertical de este foco se van desplazando de él por efecto de desplazamiento de la placa, generándose un rosario de islas, tanto más antiguas cuanto más alejadas estén de su punto de origen.

Teoría de la fractura propagante.

Esta nos comenta que, coincidiendo con las fases de compresión y distensión de la tectónica del Atlas, se produjera una fractura de la litosfera que se propagaría desde el continente hasta el Atlántico, generando magma a su paso, como consecuencia del descenso de presión en la astenósfera, y permitiendo al mismo tiempo su salida a la superficie.

Ninguna de estas teorías ha sido aceptada del todo, siendo la teoría del punto caliente la más aclamada por los científicos de ser la real. Esto origina que en la actualidad las islas todavía estén en activo, exceptuando a la Gomera, el Hierro y la Palma, siendo las únicas en que no se detecta movimiento volcanológico. Como la formación no llega a explicar del todo, los científicos estudian el fondo de las islas en busca de respuestas, descubriendo que las islas tienen poca plataforma submarina, estando esta en la mayor parte orientada hacia la superficie debido a ser un magma espeso. Destacar que las únicas islas con gran plataforma marina son Fuerteventura y Lanzarote, dado que estas han sido las mas erosionadas del archipiélago, al ser las mas viejas.

Las características generales de las islas se podrían enumerar de la siguiente manera:

– La cantidad de magmas que es posible encontrar en las islas.

– La asimetría de los cráteres y volcanes de las islas debido a su clima, ya que dependiendo de donde venga el viento y su fuerza, saldrá el magma para una dirección u otra, además de los piroclastos y las bombas.

– La diversidad de rocas volcánicas que se presentan en todo el archipiélago en todo el espectro del grupo de los basaltos alcalinos.

Formación de las islas

La formación de las islas empieza bajo el mar, donde se crea una grieta por donde fluye el magma, formando una pequeña base, que con sucesivas erupciones iría aumentando su altura y su anchura, pero debido a que la colada era muy viscosa, se iba acumulando en los laterales de este volcán submarino, creciendo más vertical que horizontal. Una vez que este volcán llega a la superficie, debido a que no esta en contacto con el agua, la colada tarda más en enfriarse y puede extenderse más, llamándose entonces edificios volcánicos subaéreos.

Los productos volcánicos de Canarias se podrían clasificar en tres tipos:

Emanaciones Gaseosas: es decir, la fase volátil del magma que se escapa libremente a la atmósfera. En la figura podemos apreciar la composición de los gases en su fase inicial y final en la erupción del Teneguía de la Palma.

Materiales Piroclásticos: originados por la proyección al aire de fragmentos de lava fundida de diverso tamaño, arrojados con trayectorias balísticas por el empuje de los volátiles en las fases ligeramente más explosivas. El término piroclasto hace referencia a la condición de lava fundida (piro) y fragmentada (plasto) de estos materiales. Se diferencian en tres grupos principales:

a) Cenizas volcánicas: fracción fina de diámetro inferior a 2 mm.

b) Lapilli: (picón) o Zinder, fracción de 2 a 64 mm. de diámetro.

c) Escorias o bombas: fragmentos de mayor tamaño de 64mm. de forma regular los primeros y redondeados o en forma de huso los segundos.

Lavas: se suelen diferenciar según su aspecto o características superficiales:

a) Coladas aa: también llamadas escoriáceas, tienen un excelente equivalente en la denominación popular canaria de malpais, que hace alusión a su superficie áspera y difícilmente intransitable.

b) Coladas pahoe-hoe: indica, por el contrario, una superficie lisa y continua, frecuentemente arrugada en pliegues y cuerdas que le dan una gran espectacularidad.

c) Coladas en bloques: las coladas de bloques muy viscosos ofrecen una resistencia interna al flujo muy elevado, por lo que a veces su superficie se parte en bloques de gran tamaño. En las superficies de estas coladas se suelen marcar claramente ondas o arcos originados por el empuje de la lava que continúa saliendo.

Las estructuras volcánicas de canarias se pueden clasificar en dos bloques fundamentales:

– Formas positivas, las cuales son formas que resaltan en el terreno y que pueden ser:

a) Conos volcánicos, que pueden variar dependiendo del tamaño de los fragmentos y su grado de aglutinamiento. También el viento controla su forma y simetría, en función de su intensidad y constancia en dirección. Se forman por acumulación de materiales piroplásticos, principalmente lapilli y escorias basálticas, alrededor del conducto de salida en erupciones.

b) Estratos volcánicos, formados por coladas de elevada viscosidad, las cuales se van superponiendo a los piroplastos, formando grandes edificios volcánicos de poca extensión.

– Formas negativas, las cuales forman depresiones en el terreno y pueden ser:

a) Cráteres, formados debido a la depresión de los conos de los volcanes, formando una depresión en el cráter. Como ejemplo esta el pico Viejo.

b) Calderas, siendo depresiones en el terreno y pudiéndose formar por explosión, por depresión (Caldera de Taburiente) y por hundimiento (Caldera de Las Cañadas).

Por tanto se puede decir que las islas están formadas por dos complejos distintos:

1. Complejo basal de origen submarino, que forman la base submarina de las islas y que solo aflora en la isla de La Palma, Gomera y Fuerteventura.

2. Edificios volcánicos de origen subaéreo. Producto de las erupciones volcánicas que s inician en el Mioceno y que continúan en la actualidad, y que han dado la forma a las distintas islas tal y como las vemos hoy.

Características del Litoral.

No cabe duda de que el litoral, es la franja de contacto entre la tierra y el mar donde interactúan componentes subaéreos y marinos. En general el litoral canario es el resultado de la combinación de procesos destructivos (erosión marina) y procesos constructivos (erupciones), de origen volcánico. Por tanto, y como resultados de estos factores, el litoral del archipiélago es abrupto y rocoso en general, aunque no obstante, existen excepciones Maspalomas (Gran Canaria), Famara (Lanzarote) y Jandía (Fuerteventura), que responden a un periodo volcánico más antiguo y menos dilatado en el tiempo, y a una plataforma bajo el agua más amplia, que favorece los procesos de acumulación.

Debe sus formas a procesos o agentes erosivos de transporte y sedimentación que modelan el litoral costero, participando en el (agentes externos) la dinámica marina y el viento, y (agentes internos) la historia geológica y la naturaleza litológica de los materiales así como, la evolución de la actividad magmática, que constituyen el relieve de las islas y de los cuales no sólo depende la configuración del perfil de las islas, sino también, la alternancia de las islas de cotas altas (constituidos por acantilados de variada morfología) y de cotas bajas (formadas por playas y por escarpes costros de pequeña envergadura y de topografía poco o nada accidentada).

Así las diferentes Islas presentan, cada una de ellas, un territorio insular específico cuyo relieve y la exposición a los factores climáticos más sobresalientes de su clima, en especial el casi constante régimen de los alisios, generan en la orografía insular unas condiciones que posibilitan la gran variedad de ecosistemas presentes.

No cabe duda de que el litoral, es la franja de contacto entre la tierra y el mar donde interactúan componentes subaéreos y marinos. En general el litoral canario es el resultado de la combinación de procesos destructivos (erosión marina) y procesos constructivos (erupciones), de origen volcánico. Por tanto, y como resultados de estos factores, el litoral del archipiélago es abrupto y rocoso en general, aunque no obstante, existen excepciones Maspalomas (Gran Canaria), Famara (Lanzarote) y Jandía (Fuerteventura), que responden a un periodo volcánico más antiguo y menos dilatado en el tiempo, y a una plataforma bajo el agua más amplia, que favorece los procesos de acumulación.

Debe sus formas a procesos o agentes erosivos de transporte y sedimentación que modelan el litoral costero, participando en el (agentes externos) la dinámica marina y el viento, y (agentes internos) la historia geológica y la naturaleza litológica de los materiales así como, la evolución de la actividad magmática, que constituyen el relieve de las islas y de los cuales no sólo depende la configuración del perfil de las islas, sino también, la alternancia de las islas de cotas altas (constituidos por acantilados de variada morfología) y de cotas bajas (formadas por playas y por escarpes costros de pequeña envergadura y de topografía poco o nada accidentada).

Así las diferentes Islas presentan, cada una de ellas, un territorio insular específico cuyo relieve y la exposición a los factores climáticos más sobresalientes de su clima, en especial el casi constante régimen de los Alisios, generan en la orografía insular unas condiciones que posibilitan la gran variedad de ecosistemas presentes.

La acción marina ha determinado su conformación, en general escarpadas a barlovento, con llanos costeros y playas a sotavento. Los acantilados y calas en las desembocaduras de barrancos y valles de la zona norte y en las islas jóvenes contrastan con los llanos costeros, playas, jables y campos de dunas costeras formadas por materiales de origen orgánico marino, que en muchos casos se superponen o intercalan a materiales volcánicos, sobre todo en las áreas del sur de algunas de las islas, pero con mayor intensidad en las orientales. Por lo que respecta al litoral, este se continúa bajo el mar sobre unas plataformas insulares de escasas dimensiones y fuerte pendiente. Esto da lugar, junto a las condiciones de las aguas, de baja productividad, y a la naturaleza de sus fondos, arenosos o rocosos, a una gran diversidad de especies, pero con pocos individuos, lo que genera unos ecosistemas litorales bastante diversificados, con lagunas litorales, túneles y tubos volcánicos, zonas intermareales rocosas y fondos submareales rocosos o arenosos, todos ellos extremadamente frágiles desde el punto de vista ecológico.

Es importante destacar que el tamaño y los límites de las comarcas lo determinan la orografía y la geología de nuestro Archipiélago de vulcanismo rico y reciente, así como otros factores biológicos y ambientales en el caso de la superficie emergida y la pendiente, el tipo de fondo, las corrientes, la luz, y la temperatura en la plataforma insular. Por ello, además de grandes unidades naturales, aparecen también, pequeños hábitats donde se localizan en muchos casos ecosistemas únicos y extremadamente inestables así como endemismos locales de gran importancia biológica.

Caracterización geomorfológica de las costas

Tal y como especifica el texto del informe sectorial Caracterización morfológica de las costas de las Islas Canarias (Amalia Yanes Luque, Dep. de Geografía de la Universidad de la Laguna), “la caracterización morfológica de las costas canarias supone considerar, como punto de partida, que las islas emergen como monolitos del fondo del océano”; lo que establece un sistema litoral caracterizado por el escarpamiento y en el que las playas de desarrollo estimable y los campos dunares se limiten a algunos tramos costeros de Gran Canaria, de Lanzarote y de Fuerteventura.

El vulcanismo canario ha definido la morfología costera con rasgos propios: desde el inicio de la actividad magmática (30-40 m.a) hasta las últimas erupciones (1971, Teneguía, La Palma) el frente costero ha sido alcanzado por lavas que han alterado la configuración de su perímetro e interrumpido la remodelación marina, que ha tenido que reiniciarse en numerosas ocasiones.

En otro sentido, hay que hablar también de la acción antrópica como un poderoso agente modelador del litoral desde los años 1940-50, con las transformaciones iniciadas por la agricultura de exportación en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, principalmente, y seguidas de la mano del turismo que hace extensiva esta transformación a Lanzarote, Fuerteventura y, en menor medida, a La Gomera y El Hierro. Esta transformación interfiere especialmente en los procesos de transporte y acumulación de arenas, determinando la inestabilidad de muchas playas. A su vez, se inicia la ampliación del frente marítimo con la construcción de complejos turísticos, proliferan las infraestructuras portuarias y se manipulan los sistemas de playas con el fin de incrementar el espacio para el uso turístico.

El informe mencionado, establece tres sectores costeros con características morfológicas diferenciadas: la costa alta, que corresponde a las zonas de mayor antigüedad, con desniveles medios de 150-200 metros y con máximos de hasta 500 metros; un segundo sector, formado por los materiales de emisión más o menos recientes, que constituyen acantilados bajos –a excepción de los de La Gomera–, que en general no superan los 50 metros y donde es frecuente la presencia de playas y arenales, y un tercer sector, definido básicamente en Gran Canaria y Tenerife, que corresponde a aquellos lugares que no se ajustan a las descripciones anteriores (en Las Palmas y Maspalomas, con formaciones sedimentarias marinas y continentales remodeladas por el oleaje, y en El Médano y Puerto de Santiago, en Tenerife, donde son frecuentes la alternancia de playas, de superficies de abrasión, y acantilados bajos y altos).

Procesos y factores que intervienen en la génesis y evolución de los escarpes marinos

Tal y como indica la autora del trabajo referido en el informe sectorial, el origen de los acantilados de Canarias tiene que ver con varios factores, dada la diversidad y contrastes que concurren en muchos de ellos.

Destaca la actividad mecánica del oleaje marino, con presiones momentáneas de gran intensidad, seguidas de descompresión –especialmente en la costa septentrional–, abierta y expuesta a los vientos dominantes. A esta acción se suman, en ocasiones, los temporales producidos por el desplazamiento del anticiclón de la Azores, que pueden llegar a elevar el nivel del mar, incrementando el área de ataque de las olas –de por sí nada despreciable–, donde la amplitud de marea oscila entre 2 y 2,5 metros.

La dinámica litoral cuaternaria se encuentra también entre los factores de modelación del litoral: El hecho de que los depósitos aluviales y coluviales de la costa sólo sean recortados de modo superficial remite a un comportamiento morfogenético muy activo en el pasado (Amalia Yanes Luque, Dep. de Geografía de la Universidad de la Laguna, 2004). Parece que en períodos pasados de precipitación abundante y regular se abrieron cauces de rango diverso en el relieve de las islas, que a su vez desplazaron grandes volúmenes de materiales.

Procesos y factores que intervienen en la génesis y evolución de las playas.

Se puede decir que los procesos sedimentarios en las Islas Canarias son de segundo orden,frente a aquellos que “construyen” los acantilados. No obstante, es conveniente atenderlos, puesto que los lugares que generan son estratégicos en cuanto a usos y valores ambientales.

Se deben considerar dos aspectos en estos procesos de acumulación de materiales sedimentarios. El primero se refiere a la escasez de materiales susceptibles de transporte y acumulación en el frente litoral, al cual llegan desde los barrancos, los acantilados y los fondos ante litorales (siendo estos últimos los que, junto con la plataforma litoral de Lanzarote, Fuerteventura e islotes próximos generan una de las áreas mas significativas en cuanto a la importancia de los procesos de acumulación).

El segundo aspecto a considerar se refiere al transporte y acumulación de sedimentos condicionados por el trazado irregular de la mayor parte de las costas occidentales, que da lugar a derivas litorales poco significativas: domina un transporte de arenas que se limita al espacio comprendido entre los salientes costeros. Es más significativo el transporte en sentido transversal de los cantos debido a movimientos ascendentes y descendentes. En las costas orientales, la erosión provocada en ámbitos volcánicos antiguos y un menor volumen de materiales emitidos determinan el trazado más rectilíneo del frente marino, con el consiguiente aumento de la deriva litoral y del transporte a lo largo de la orilla. La acción antrópica en las playas es tan intensa que ha pasado de ser un factor de modelado a ser “creador de formas” (Amalia Yanes Luque, Dep. de Geografía de la Universidad de la Laguna, 2004). Está plenamente demostrada la interferencia negativa que se produce entre funcionamiento del sistema dunar y la colonización de estos espacios por los procesos de urbanización: el aumento de las vías de comunicación y de las construcciones en el campo dunar de Corralejo, al norte de Fuerteventura, interfieren la entrada de arenas, lo que obviamente supone una disminución de la cantidad, que a su vez facilita la colonización por la vegetación.

Esta situación de transformación es especialmente grave en el istmo de Guanarteme, al noroeste de Gran Canaria, que une La Isleta a la ciudad de Las Palmas: actualmente ha desaparecido el campo dunar del istmo, a la vez que se produce una colmatación de la playa de las Canteras.

Es práctica común en Canarias la adecuación y la ampliación del frente marítimo. Los puertos, en general abiertos al mar y de desarrollo exterior, construidos con diques paralelos a la costa y con calados del orden de 40-60 metros, constituyen un claro ejemplo de modificación de las condiciones litorales. Otro caso es el de ampliaciones del frente, con la construcción de espigones y escolleras, como es el ejemplo de la playa de las Teresitas, en Santa Cruz de Tenerife.

En definitiva, la “reconstrucción” o regeneración de las playas son fenómenos cada vez más usuales, a costa de las arenas procedentes de la propia playa sumergida o de los fondos ante litorales próximos.

Sistemas dunares

Los sistemas de dunas de Canarias se caracterizan por la presencia de formas libres, sin fijación vegetal, que responden en su totalidad a la tipología litoral; la mayoría se localizan en las islas orientales, ya que su mayor antigüedad implica una mayor duración de los procesos de erosión que ha posibilitado la existencia de mayores plataformas costeras y depósitos submarinos. En todas las islas existen áreas de depósitos de arenas, que responden a antiguos sistemas de dunas o formas que se muestran como dunas fósiles. En la isla de Lanzarote destacan las áreas de acumulación de arenas de La Graciosa, los islotes orientales de Lanzarote y, sobre todo, el gran sistema eólico de El Jable. En Fuerteventura, al norte, se localizan los sistemas de Corralejo y el Cotillo, y al sur, los jables de Jandía y el Vigocho, donde aparecen algunas comunidades vegetales peculiares, como el chaparro. Los principales sistemas de dunas de Gran Canaria se sitúan al norte, en el istmo de Guanartene, hoy sepultado por el crecimiento de la ciudad de Las Palmas, y al sur, las Dunas de Maspalomas. En Tenerife destacan los depósitos de arenas de las laderas norte de Malpaís de Güimar y los que se localizan en el entorno de la Montaña Amarilla. Hay comunidades de flora y fauna muy exclusivas. Los sistemas sedimentarios arenosos de La Gomera se sitúan en el litoral noroeste, en la base de los acantilados de Aluce. Su relativa exclusividad insular los convierte en un punto de obligada referencia.

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