LENTISCO
22 mayo, 2012
El lentisco (Pistacia lentiscus) es un arbusto o arbolillo perennifolio de hasta 7 metros de altura, perteneciente a la familia de las anacardiáceas. La corteza es grisácea y lisa, agrietándose con los años. La copa es amplia y ramificada.
Hojas alternas, compuestas paripinnadas (con un número par de foliolos), que contienen entre 4 y 12 foliolos de forma oval y con el borde entero, de entre 1 y 4 cm. de longitud cada foliolo, de color verde, lustrosos y coriáceos. Raquis alado.
Las flores son dioicas (existen árboles femeninos y masculinos por separado) y tanto las flores masculinas como las femeninas son pequeñas y agrupadas en racimos densos axilares, amarillentas o rojizas, sin pétalos.
Los frutos son en forma de drupa globosa de entre 4 y 7 mm. de diámetro, de color rojizo al principio y negruzco en la madurez, el cual contiene una única semilla.
Se trata de un árbol de distribución mediterránea, no exclusivo de Canarias ni de la región macaronésica, que en Canarias puede ser observado de manera natural en zonas medias y soleadas de las vertientes expuestas al norte y noreste, en riscos y barrancos de ambientes termófilos, o en zonas de transición al monteverde, entre los 400 y 800 metros altitud sobre el nivel del mar. En general se trata de una especie poco común en las islas donde está presente, Tenerife y Gran Canaria (más abundante en ésta última).
Está emparentado con el almácigo, compartiendo hábitat en los diezmados bosques termófilos canarios, del que se diferencia en que el almácigo pierde las hojas en otoño y sus hojas son compuestas imparipinnnadas.
Texto y foto de Salvador González Escovar
PERALILLO
14 mayo, 2012

Este arbusto o arbolillo (Maytenus canariensis) recibe este nombre porque recuerda a un pequeño peral. Pertenece a la familia de las celastráceas y es un endemismo canario.
Puede alcanzar los 5 metros de altura en condiciones óptimas de suelos ricos y con suficiente humedad.
El tronco, bastante ramificado desde la base, posee una corteza rugosa de color gris claro con finos pliegues tranversales paralelos, largos y muy juntos. Brotes de ramas jóvenes de color rojizo.
Las hojas jóvenes son de color verde pálido y verde oscuro las viejas, correosas, coriáceas, brillantes, de forma redondeada con ápice obtuso a retuso y borde algo serrulado o aserrado.
Las flores son pequeñas, de color amarillo-verdoso pálido y abundantes alrededor de las ramitas formando inflorescencias cimosas.
Frutos en forma de cápsulas globosas triloculares (se abren en tres partes al madurar o en los días de calor), de color verdoso o marrón claro, muy parecidos a garbanzos, que contienen varias semillas de color marrón-castaño, ovaladas, con un arilo (a modo de envoltura) blanco y lanudo, formando una copa basal.
El peralillo es un ejemplo de árbol de ambientes termófilos y de las zonas más bajas de los bosques de laurisilva, también en zonas bajas y medias de barrancos orientados a los vientos alisios, bastante más raro en riscos y barrancos orientados al sur y oeste, habitando entre los 200 y 800 m.s.n.m. En general se trata de una especie dispersa y poco común que se distribuye por todas las islas a excepción de Lanzarote. Su crecimiento es más bien lento, soporta bien las podas y su reproducción por semillas es algo difícil.
Texto y foto de Salvador González Escovar
SABINA
7 mayo, 2012
La sabina (Juniperus turbinata sp. canariensis) es una subespecie endémica de Canarias, perteneciente a la familia de las cupresáceas. Es un arbusto o árbol pequeño de crecimiento lento y muy longevo que puede alcanzar hasta los 8 metros de altura en las condiciones más favorables, aunque lo normal es que no supere los 2 o 3 metros de alto.
Su tronco es muy ramificado y frecuentemente retorcido, con una corteza marrón-rojiza cuando es joven, la cual se torna grisácea, agrietada y quebradiza al envejecer.
La copa es muy ramificada, adquiriendo un porte achaparrado en las zonas ventosas.
Las hojas son escuamiformes, disponiéndose a modo de escamas imbricadas, cuya forma es más o menos triangular, muy apretadas junto a las ramitas, aromáticas y de color verde intenso en la madurez.
Es un árbol monoico. Tanto las flores masculinas como las femeninas son muy pequeñas y poco llamativas; las masculinas son pequeños conos pardo-amarillentos que aparecen en el ápice de los brotes de las ramas nuevas. Las flores femeninas son conos de color verde pálido, sentados sobre ramillas cortas.
Los frutos son parecidos a una baya globosa o esféricos, de aproximadamente un centímetro de diámetro, de color rojizo, rojo oscuro o marrón cuando maduran, conteniendo en su interior un número que varía entre 4 y 10 semillas ovoides. Algunas aves, como el cuervo, al ingerir los frutos, favorece la diseminación y germinación de las semillas al pasar por su potente tracto intestinal. Al margen del cuervo, con el que la sabina muestra una simbiosis especial, para el éxito de su reproducción se requiere dar un tratamiento químico a las semillas, por lo que su germinación es lenta y difícil.
En Canarias esta especie se encuentra en las islas centrales y occidentales, formando parte de la vegetación termófila, en las medianías bajas del territorio insular, por encima de la vegetación del piso basal (cardonal-tabaibal), y a menor altura que el pinar o el monteverde, dependiendo de la orientación dentro de cada isla. Debido a la casi total desaparición de estos bosques termófilos, es frecuente encontrarla de forma aislada o formando pequeños grupos, en laderas de barrancos y riscos inaccesibles de la zona media, también rara vez en la zona de cumbres de las islas más elevadas. Lugares como Afur (Tenerife), La Dehesa (El Hierro) o Vallehermoso (La Gomera), especialmente éste último, son ejemplos de bosques termófilos bien conservados, donde es la propia sabina la que domina este espacio arbóreo de carácter abierto.
Texto y foto de Salvador González Escovar
TEJO
23 abril, 2012
El Tejo (Erica scoparia ssp. platycodon) pertence a la familia de las ericáces y esta subespecie es un endemismo canario. Es un arbusto alto o árbol pequeño de hasta 6 metros de altura y de hojas perenne.
El tronco es retorcido, de color marrón, con la corteza áspera que se desprende en tiras largas.
Es fácilmente confundible con el brezo, pero tiene un aspecto más compacto y robusto.
Las hojas son muy parecidas a las del brezo, algo mayores, también lineares, de color verde oscuro brillante, dispuestas de forma más regular alrededor de las ramas, formando una estrella de 6 puntas vistas desde las terminaciones de las ramas, perpendiculares y simétricas a las ramitas, y también más duras al tacto que las del brezo. Por otra parte, los tallitos del tejo son lisos y rojizos, mientras que los del brezo son blanquecinos, más delgados y pelosos.
Las flores y la floración son menos vistosas que las del brezo, formando racimos laterales apiñados, de color rojizo-rosado fuerte, en un pequeño tubo campanulado.
El fruto es una cápsula pequeña de color marrón oscuro que se abre en los días secos del verano.
Comparte hábitat con el fayal-brezal, en las crestas expuestas a vientos húmedos, siendo localmente abundante en el límite superior del monteverde de las islas de Tenerife, La Gomera y El Hierro.
Texto y foto de Salvador González Escovar
SAUCO
22 marzo, 2012
El saúco (Sambucus palmensis) es un endemismo canario perteneciente a la familia de las caprifoliáceas. Es un arbusto o árbol pequeño y caducifolio, de hasta 5 metros de altura y de follaje denso. Tiene troncos y ramas débiles que se arquean con facilidad. La corteza es pardo-grisácea y algo agrietada.
Las hojas son compuestas, imparipinnadas (número impar de foliolos), con 3 o 4 pares de foliolos laterales y un foliolo terminal más grande. Los bordes de los foliolos son dentados o aserrados. El envés es velloso. En conjunto, la hoja puede medir más de 25 cm. de largo, mientras cada hojuela tiene entre 5 y 7 cm. de largo.
Inflorescencias umbeliformes de unos 10 cm. de doámetro, blancas, olorosas, aplanadas o abombadas, racemosas, muy conspicuas, recordando a las flores del follao, y cada flor que forma parte de la inflorescencia es pequeña.
Los frutos son pequeños, subglobosos, de unos 6 mm. de diámetro, poco vistosos, de color negro-parduzco en la madurez.
El saúco es una especie extremadamente rara. Se estima que una veintena de ejemplares en estado silvestre se reparten por tres islas y con escasas evidencias de propagacion natural. Su emplazamiento natural es muy local y relegado a los sectores más húmedos, umbríos y selectos de la laurisilva, que junto a su escasa capacidad de reproducción sexual hace que se encuentre en peligro de extinción en las tres islas donde habita, Gran Canaria, Tenerife y La Gomera.
Su dispersión es aparentemente ornitócora y progresa por acodos naturales; en viveros ha sido propagado por estacas ya que su reproducción sexual es muy limitada pues dispone de una proporción muy limitada de semillas fértiles.
El saúco tiene interés medicinal como curativo de eczemas, mientras su porte y floración le confieren interés para jardinería de zonas húmedas.
Texto y foto de Salvador González Escovar
SAUCE
14 marzo, 2012
El sauce o sao (Salix canariensis) es un endemismo macaronésico perteneciente a la familia de las salicáceas.
Es un árbol pequeño o arbusto robusto de hasta 10 metros de altura, caducifolio. El tronco tiene una corteza lisa, de color grisáceo, ramificado y de copa abierta.
Hojas simples de forma oblonga a lanceolada, dispuestas alternamente sobre las ramas, de borde entero o ligeramente crenado (algo irregular), pubescentes (algodonosas) por el envés, de hasta 18 cm. de largo por 5-6 cm. de ancho y de color verde tierno y blandas al tacto.
Flores dioicas, existiendo árboles masculinos y árboles femeninos, agrupadas en amentos erguidos y cilíndricos de entre 5 y 10 cm. de longitud, a modo de espigas péndulas con pequeñas flores de color amarillento las masculinas.
Los frutos son pequeños, agrupados en la misma disposición que las flores, cada fruto con forma de cápsula bivalva que desprenden muchas semillas y provistas de apéndices plumosos que les ayuda a dispersarse con el viento.
El sauce canario está ligado a lugares con presencia continua de agua, como en los márgenes de arroyos permanentes de los cauces de los barrancos, tanto de las fachadas norte como de la sur, de las islas por donde se distribuye, también en nacientes naturales en bosques de laurisilva aprovechando la lluvia horizontal de la zona de brumas o en cotas más bajas si hay suficiente humedad edáfica.
Se reparte por Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, El Hierro y La Palma.
Texto y foto de Salvador González Escovar
BREZO
4 marzo, 2012
El Brezo (Erica arborea) es un árbol de hasta 10 metros de altura. Pertenece a la familia de las ericáceas y también vive en África y Europa.
El tronco es retorcido, la corteza es de color marrón-rojizo, áspera al tacto y desprendible en tiras. Es un árbol muy ramificado y denso, con las ramitas blanquecinas, delgadas y pelosas.
Las hojas son verticiladas, lineares, de hasta 5 mm. de largo y revolutas, y de color verde oscuro, excepto los brotes nuevos, que presentan un color verde tierno.
Las flores son hermafroditas, pequeñas, con forma de campana, blancas, muy abundantes formando racimos densos y vistosos.
El fruto es una cápsula pequeña con lóbulos persistentes.
Es una especie muy abundante en el monteverde, distribuyéndose en altura desde los 200 hasta los 1.700 metros de altura sobre el nivel del mar. Es una especie ecológicamente agresiva porque ocupa bosques de laurisilva talados o degradados. En asociación con la faya da lugar a las formaciones de fayal-brezal típicas de la zona de transición entre los bosques de laurisilva y el pinar húmedo en las las laderas húmedas e influenciadas por los vientos alisios de las islas centrales y occidentales. Presente también en el pinar mixto y como elemento del sotobosque del pinar, desapareciendo a una mayor altitud que la faya en estas formaciones vegetales; esporádico en el sur y oeste de las islas que habita, donde se refugia en barrancos húmedos y sombríos.
Sus ramas se aprovechan para labores agrícolas en horquetas y varas, también para alimento del ganado, artesanía y algunas aplicaciones en medicina popular.
Está presente en todas las islas a excepción de Fuerteventura y Lanzarote.
Texto y foto de Salvador González Escovar
FAYA
9 febrero, 2012
La faya o haya (Myrica faya) es un endemismo macaronésico que además habita en algunas zonas del oeste de la Península Ibérica.
Este árbol pequeño puede alcanzar los 10 metros de altura. Pertenece a la familia de las miricáceas. El tronco es retorcido y presenta la corteza rugosa, de color parduzco.
Tiene una ramificación densa y follaje de tonos oscuros. Las hojas están dispuestas de manera alterna, de forma oblanceolada, de entre 4 y 12 cm. de largo, base cuneiforme (forma de cuña), bordes algo revolutos, ondulados y aserrados irregularmente, y de color verde mate y coriáceas (correoso) al tacto.
Flores dioicas, floración abundante en amentos ramificados y alargados, las masculinas de color amarillento. Las flores femeninas son menos visibles al estar escondidas bajo las hojas, agrupándose de forma menos apretada que las masculinas.
Frutos globosos en forma de drupa, de color rojizo a negro al madurar, conocidos como “creces”, con una superficie carnosa, áspera y cerosa. Estos frutos de algo más de 5 mm. de diámetro son comestibles.
Es una especie muy abundante en el monteverde o laurisilva, desde los 500 hasta los 1.600 m.s.n.m., alcanzando su climax en el fayal-brezal, junto al brezo, formando masas forestales monótonas, también en los bosques de laurisilva degradados, y menos frecuente en el pinar mixto y barrancos húmedos fuera de hábitat potencial.
Se distribuye por todas las islas canarias, siendo muy rara en Fuerteventura y Lanzarote.
Un pariente de la faya es la faya herreña (Myrica rivas-martinezii), arbolillo muy raro, considerado como el árbol más raro de Canarias, que se diferencia de la faya común en que tiene las hojas espatuladas y los bordes menos aserrados que su pariente próximo.
Se conocen poblaciones residuales en La Palma, La Gomera y El Hierro, habitando entre los 400 y 800 m.s.n.m.
También es un árbol dioico (ejemplares masculinos y femeninos por separado), de hasta 8 metros de alto, muy ramificado, con las últimas ramificaciones dispuestas a modo de umbela, con hojas pequeñas y espatuladas, aunque las hojas jovenes son de forma aovada.
La población más abundante de las tres conocidas se encuentra en El Hierro, correspondiendo a formaciones climácicas de fayal-brezal en estado óptimo, en situación de contacto con pinares potenciales, dentro del Parque Rural de Frontera.
Los escasos ejemplares de La Gomera y La Palma, se localizan, respectivamente, en la zona de preparque del Parque Nacional de Garajonay, y dentro del Parque Natural de Las Nieves.
Texto y foto de Salvador González Escovar
LAUREL
26 enero, 2012
El laurel canario (laurus novocanariensis) es un árbol perteneciente a la familia de las lauráceas, al igual que el barbusano, viñátigo y el tilo. Es un endemismo macaronésico que puede alcanzar los 20 metros de altura, cuyo tronco es bastante ramificado desde la base. La corteza es grisácea o parduzca, más bien lisa pero presentando lenticelas (pequeñas protuberancias).
Hojas lanceoladas, en disposición alterna, con el margen entero, acabando en punta aguda, presentando pequeñas glándulas a ambos lados y a lo largo del nervio central, de color verde oscuro por el haz y más pálidas por el envés, y de hasta 10 cm. de largo y 3 cm. de ancho. Estas hojas son menos aromáticas y más amargas que las del laurel tradicional (Laurus nobilis), aunque también pueden emplearse como condimentos en las comidas.
Las flores son dioicas, de color blanco-amarillentas, vellosas, dispuestas en grupos, tanto las masculinas como las femeninas.
Fruto ovoide de 1 a 1.5 cm. de longitud, de color negruzco brillante en la madurez.
Esta especie da nombre a los bosques de laurisilva ( bosque de laureles) del archipiélago canario. Es una de las especies más comunes y un árbol característico de la laurisilva, encontrándose, además, en el fayal-brezal, pinar mixto y barrancos húmedos situados fuera de hábitat potencial, el cual se localiza entre los 500 y 1.000 metros de altitud de las fachadas influenciadas por el manto de nubes originado por los vientos alisios, en las islas de mayor relieve. En Canarias se distribuye por todas las islas excepto Fuerteventura y Lanzarote.
Al igual que otras especies ligadas al monteverde canario, como el viñátigo, barbusano, palo blanco y sanguino, se reproduce fácilmente por semillas.
Texto y foto de Salvador González Escovar
NARANJO SALVAJE
18 enero, 2012
Naranjo salvaje:
El naranjero salvaje (Ilex perado ssp. platyphylla) es una subespecie endémica del archipiélago canario. Pertenece a la familia de las aquifoliáceas, de la misma familia que el acebiño.
Este árbol puede alcanzar hasta los 15 metros de altura. El tronco es recto, la corteza es grisácea y más o menos lisa, y las ramas se disponen más bien horizontalmente y algo caídas alrededor del tronco.
Las hojas son brillantes, normalmente más grandes que las del acebiño, de hasta 15 cm. de largo y 8 cm. de ancho. Su forma es ovada u orbicular. Los bordes son ondulados y con espinas (recordando a las del acebo) apuntando hacia el ápice y con espina terminal en el ápice de cada hoja. En algunas hojas las espinas son menos prominentes y el borde es casi entero.
Flores dioicas, reunidas en grupos, de color blanco-rosado.
Frutos en forma de drupa, de entre 6 y 9 mm. de diámetro, de color rojo oscuro a negruzco en la madurez.
Es una especie exigente en humedad ambiental y edáfica, por lo que habita las zonas más húmedas y profundas de los bosques de laurisilva, donde puede llegar a ser localmente abundante, distribuyéndose solamente en Tenerife y La Gomera, entre los 700 y 900 metros de altura sobre el nivel del mar.
Texto y foto de Salvador González Escovar